Consecuencias actuales de la caída del Muro de Berlín

El pasado 9 de noviembre se cumplían 25 años de la caída del Muro de Berlín. Un cuarto de siglo de cambios y realineamientos en la geopolítica mundial. El capitalismo neoliberal se ha erigido como el sistema económico dominante en el planeta pero han aflorado conflictos nuevos, producto de un sistema multipolar. Esta semana cuatro púgiles lanzan sus golpes para interpretar la profundidad de los cambios producidos en el mundo en los últimos 25 años.


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Ich bin ein Berliner

Luis Carlos Grandal *

La caída del Muro de Berlín, en noviembre de 1989, fue un acontecimiento histórico de enorme trascendencia cuyas consecuencias aún nos afectan. No hay más que observar a Ucrania, y la intromisión de Rusia en su soberanía nacional y territorial, para comprobar los restos de un naufragio que acabó con un imperio, el soviético, y que amenaza todavía hoy la estabilidad de algunos países del este europeo. El Muro de Berlín se levantó en agosto de 1961 auspiciado por un régimen totalitario presidido por Walter Ulbricht, un títere político que no hizo más que seguir las directrices emanadas de Moscú para tensar las relaciones Este-Oeste en plena Guerra Fría.

La iniciativa comunista fue contestada inmediatamente por el alcalde socialdemócrata de Berlín Oeste, Willy Brandt, al declarar que “lo que se está construyendo en el centro de Berlín no es ningún tipo de frontera internacional, sino el muro de un campo de concentración”. Centenares de miles de alemanes habían huido en los meses y las semanas previas a la construcción hacia el Oeste y unos cuantos miles más lo intentaron en los 28 años que permaneció levantado. Algunos cientos –se desconocen las cifras totales– murieron en el intento y muchos más fueron detenidos y represaliados duramente por la Stasi por intentar escapar del “paraíso” comunista.

Hasta el 9 de noviembre de 1989 era inimaginable lo que finalmente sucedió. Pero, para comprender ese momento histórico, fue decisiva la actitud de Gorbachov cuando le dijo a Erich Honecker que la política de la RDA no se iba a dilucidar en Moscú, sino en Berlín. El mensaje fue claro: la URSS no iba a intervenir militarmente en Alemania como lo había hecho en Praga o en Budapest. La URSS estaba colapsada por el fracaso social y económico.

Las tropas soviéticas se estaban replegando, a Honecker le sustituyó Egon Krenz y, con este en el poder, la RDA sucumbió a lo inevitable. Llovía sobre mojado, pero ese 9 de noviembre el Gobierno de la RDA decidió que se iban a tomar medidas de tránsito libre, aunque no decía cuándo. Alguien le hace la pregunta clave en rueda de prensa al presidente del partido comunista, Günther Schabowski: “Pero, ¿y qué pasa con el muro?”. Nadie lo sabía, pero el locuaz Schabowski, en un lapsus linguae, responde: “Ya no hay restricciones para viajar por las fronteras de la RDA”. Todo se debió a una mala lectura y a un error humano, cierto. Pero ese error supuso nada más y nada menos que la finalización de la Guerra Fría. Lo que vino después ya es otra historia.

* Luis Carlos Grandal es profesor de Periodismo Internacional y Periodismo Económico en la Universidad Carlos III de Madrid.

De aquellas lluvias…

Borja Aranda *

Uno enciende la televisión, abre el periódico o, más habitualmente, consulta Internet, y ve cómo Oriente Próximo ocupa un papel preponderante en la política internacional, y uno podría pensar, como dicen muchos, que esto siempre ha sido así, que la región ha estado marcada por el conflicto y que así seguirá siendo. Sin embargo, no hace falta ir a los años de oro del mundo musulmán para ver que el Egipto de Nasser y la Argelia post-independencia fueron clave en el Movimiento de los No Alineados con modelos que fueron copiados o adaptados en varios continentes.

Pese a que la región contó con un dominio franco-británico, la división existente durante la Guerra Fría dejó huella, especialmente con el giro hacia la URSS de Egipto, Siria e Irak, así como la invasión soviética de Afganistán, que derivó en la intervención (indirecta) de EEUU.

La caída del Muro, la desaparición de la URSS, y con ella, de la bipolaridad, llevó a Washington a incrementar su peso en la región a favor de sus intereses, justificando esta vez su intervencionismo bajo la cobertura de la lucha antiterrorista y la defensa de la democracia. Este contexto -en el que se incluye el aumento del respaldo de EEUU a Israel, repudiado en la región- fue el que provocó el aumento del rechazo a la injerencia extranjera, abonando el camino al fundamentalismo islámico, que se presentó como única vía ante el fracaso de los nacionalismos inspirados en modelos occidentales, ya fueran de tendencia capitalista o socialista.

Es este nuevo y viejo conflicto, de antagonismos políticos y económicos, el que marca el paso y el que cuenta con el seguimiento de los medios, en parte porque justifica un intervencionismo paternalista que no da herramientas al desarrollo y que respalda a autocracias en pos de la seguridad, excluyendo a gran parte de una sociedad civil moderada.

* Borja Aranda es periodista especializado en mundo árabe e islámico.

El poder omnímodo

Guillermo Llona

Era inevitable que cayese. Tiraron fuerte berlineses del este y del oeste, pero también tiraron desde los astilleros de Gdansk y desde Praga, donde nadie olvidaba la invasión soviética del 68. Tiraron todos aquellos a quienes les importaba un pimiento que sus lavadoras durasen más que las de Occidente, o que tuviesen un puesto de trabajo asegurado, mientras sus vidas fuesen vigiladas 24 horas al día por el ojo del Gran Hermano. Tiraron quienes, diez años antes, habían visto con estupor cómo Honecker y Brézhnev se daban un apasionado beso de tornillo en la capital germana para celebrar que la habían convertido en una cárcel bien chula.

Se derrumbó el muro al que todos estaban atados porque todos tiraron fuerte, pagando muchos un precio muy alto. Pero la libertad merecía la pena. Y con aquella aberración de hormigón cayó el mundo dividido en dos bloques. Desmantelado el Telón de Acero, el comunismo sólo conservó el poder en el extremo oriente y en la anécdota caribeña, y la Casa Blanca se quedó sola en el ring para ejercer lo que el estudiante yanqui de Amanece, que no es poco, interpretado por Gabino Diego, llama acertadamente “el poder omnímodo”. Aunque por poco tiempo, porque el mundo de la Guerra Fría pronto comenzó a ser sustituido por el de las civilizaciones.

Han pasado 25 años -según el tango de Gardel, casi nada-, y hoy nos encontramos en transición a una realidad multipolar. China tiene cogido al Tío Sam por la deuda, Rusia canta aquello de “seremos de nuevo un imperio”, de Los Nikis, y los restantes BRICS -Brasil, India y Sudáfrica- calientan en la banda para gobernar su trozo del planeta. Mientras, en el guirigay islámico se busca líder. Las naciones ya no se agrupan según lo que piensan, sino según lo que son. La conciencia política está siendo sustituida por la de civilización, y los europeos haremos bien en apartar tendencias multiculturalistas y tener muy claro que los EEUU son la potencia de la que más nos podemos fiar, porque es la nuestra. En realidad, siempre habrá muros.

Siempre habrá Muros y muros

Javier Moya G.

Cayó el Muro (con m mayúscula, claro) hace ya 25 años y todos nos felicitamos hoy de lo que ocurrió en aquella noche de noviembre de 1989 en Berlín. La separación física entre dos mundos que vivían de espaldas se resquebrajaba después de 28 vergonzosos años. La RFA se anexionó la RDA y ya era posible comerse un doble whopper en Dresde. Un cuarto de siglo después EEUU ha intentado imponer su hegemonía política y económica sobre el tablero mundial con grandes éxitos e importantes fracasos. El capitalismo de mercado se ha impuesto al capitalismo de Estado más allá del Telón de Acero y hoy es posible comerse un doble whopper también en San Petersburgo.

¿Y dice usted que la Guerra Fría ha terminado? Más bien se ha transformado. Lo que antes era una partida de ajedrez entre dos potencias se ha convertido en un Risk en el que han entrado otros jugadores con intereses regionales y a la espera de robar alguna carta. Si bien la Rusia postsoviética ya no puede utilizar su influencia ideológica para ejercer su hegemonía, lo cierto es que tampoco está dispuesta a ceder un ápice en las regiones en las que considera que peligra su autoridad. Y esas regiones están básicamente en Europa. Sólo hace falta echar un vistazo a Ucrania para responder a la pregunta que abre este párrafo.

Cayó el Muro pero quedan cada vez más muros (estos sí, en minúsculas, que para eso son menos importantes; al fin y al cabo los hemos construido “nosotros” para protegernos de “ellos” y no “ellos” para protegerse de “nosotros”). Es más, leo y oigo a muchos estos días que hablan del “muro de la vergüenza” berlinés como si los otros no lo fueran. Como si el ilegal muro de Cisjordania no lo fuera. Como si los casi 3.000 kilómetros regados de minas entre el Sáhara ocupado y el Sáhara liberado no lo fueran. Como si los que separan al norte rico del sur explotado fueran un motivo de orgullo para los que vivimos a este lado.

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8 pensamientos en “Consecuencias actuales de la caída del Muro de Berlín

  1. A veces las cosas son más fáciles de lo que parecen. Una democracia es un marco de convivencia en el que se respetan los derechos de los ciudadanos, empezando por su libertad de expresión. Todo lo que va en contra de eso es un contrato social destinado al fracaso, al no suscribirlo una porción de la ciudadanía, sea más o menos representativa.

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  2. Encantado L.G.

    1. En eso estamos plenamente de acuerdo. Para mí la palabra progresista es un concepto ideológico indeterminado que no suelo utilizar y que rechazo porque en el mismo pueden caber desde Santiago Carrillo hasta Gallardón (en sus buenos tiempos). Repito que aquí lo he utilizado por motivos de tiempo y espacio simplemente. Lucha de clases es libertad.

    2. Democracia formal es sinónimo de democracia liberal parlamentaria, al menos en un Estado en el que los dos grandes partidos coinciden en el 90% de las cuestiones nucleares y dónde vemos espectáculos tan bochornosos como esos portavoces parlamentarios que levantan el anular y de la misma tienen detrás una masa informe de supuestos representantes del pueblo votando lo que el querido líder ha decidido previamente.

    3. Un Estado el de Israel fundado a partir del exterminio de los palestinos que habían vivido desde siempre en aquellos territorios por cierto. Israel sería un buen ejemplo de lo que estoy diciendo: un Estado que internamente se comporta como una democracia, hasta cierto punto, pero que internacionalmente es un tirano que ocupa tierras y masacra periódicamente la población civil de los territorios que le rodean, precisamente para proteger su sistema democrático interno. Y digo democracia “hasta cierto punto” ya que los israelíes-árabes o los judíos negros de origen etíope no creo que estén plenamente conformes con la calidad democrática del Estado, y hablo en un sentido amplio, no del hecho de que puedas sentarte o no en la Knéset (Jadash tiene varios parlamentarios en estos momento).

    4. No creo que se puedan explicar fenómenos como el de DIE LINKE a partir de datos puramente económicos, como la cifra de paro. Evidentemente obtiene sus mejores resultados en los Lander del Este, pero es que hablamos de porcentajes del 25% aproximadamente. A veces se describe a la RDA como un “Estado antijurídico” (Unrechtstaat). La RDA era una dictadura, sí, pero no creo que fuera simplemente una inmensa cárcel.

    5. Simplemente tenemos conceptos diferentes de democracia, si los bienes de producción no están al servicio del colectivo no hay verdadera democracia. Nos pueden otorgar cierta libertad de discusión pero no hay verdadera democracia. Dicho esto, en un Estado Obrero tiene que haber libertad de discusión. En Chile había libertad y eso tampoco sirvió de nada. Las clases dominantes no aceptan más que esta democracia formal otorgada a sus súbditos precarizados. Las libertadas públicas no dejan de ser una superestructura ideológica para barnizar la explotación del hombre por el hombre.

    6. Para mí el mileurismo es una forma de violencia y control social. Es más, un sistema político basado en la competitividad y la eficiencia que no es capaz de garantizar un nivel de vida digno a todos sus ciudadanos pues podrá llamarse democracia, pero la libertad creo que es algo más que la posibilidad de ir al quiosco a elegir entre La Razón y EL País. Usar Twitter no es democracia.

    7. Estoy de acuerdo en que durante estos años las familias han sido un soporte fundamental de mucha gente, más bien yo diría que durante estos años los restos de las bases materiales del sistema económico de posguerra han dado una cierta cobertura a una generación engañada y sin futuro. Es decir, nuestros padres se beneficiaron del contrato social llamado Estado del Bienestar (servicios sociales, empleo estable e indefinido, vivienda a precio razonable), eso está siendo arrasado posteriormente. Una vez llega la crisis esas condiciones de vida de relativa prosperidad que disfrutó la generación anterior a la nuestra han dado cierta cobertura material a los jóvenes en paro y sin futuro.

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  3. Guillermo, “escribe usted un pijo de bien”.

    Pero creo que hace muy mal la UE en dejar que sean los EEUU quienes decidan su política exterior. A mí, al menos, me avergüenza bastante que se actúe como un satélite del Tío Sam incluso en asuntos en los que seguir las líneas norteamericanas es contraproducente para Europa.

    En resumen, con Huntington me pasa como con las películas de Medem: buen planteamiento, currado, buenos argumentos… pero la finalización no me convence ni un poquito. Para explicar cómo se mueve el mundo me quedo con los clásicos como el materialismo histórico o Amanece, que no es poco.

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  4. Estimado Borja, voy a argumentar para que siga el debate.

    1º Pues mira por donde, a mí sí me gusta -y mucho- la palabra progresista. Lo que sucede es que se han apropiado de ella las corrientes socialistas y comunistas. En su origen el concepto fue acuñado por los liberales españoles surgidos tras la Constitución de 1812. Eran los denominados liberales progresistas los que querían traer las libertades públicas. Y como sabes el concepto liberal fue prestado por el español al resto del mundo. La revolución rusa comenzó en febrero de 1917 gracias precisamente a los liberales y a los mencheviques (socialistas) que derrocaron al zar, pero fueron los bolcheviques los que se hicieron con todo el poder tras purgar a todo el que no pensaba como ellos. Las masas me importan poco porque son manipulables, lo que sí mi interesan son los promotores intelectuales de la revolución bolchevique, y esos no eran precisamente obreros. La verdad es que suena a broma que un comunista se autodenomine progresista cuando no cree en serio en las libertades públicas. Comunismo y libertad son incompatibles.

    2º Afganistán es un estado fallido y como estado fallido es muy difícil de ordenar. Los afganos viven todavía en el medioevo y eso lo saben todos los que han estado por allí, desde los ingleses hasta los rusos y ahora la coalición de países que intentan hacer algo -no mucho- para que progresen. Es muy difícil que Afganistán sea un estado laico porque es de mayoría musulmana y son los señores de la guerra los que siguen mandando. No tiene un ejército cohesionado, de ahí que ni siquiera pueda garantizar un mínimo de estabilidad ni ahora ni en el futuro. Más peligrosos que los talibanes me parecen los pakistaníes. Estos si están jugando a río revuelto con todo el mundo.

    Respecto a la intervención en Chile -supongo que te refieres a EE.UU- para el derrocamiento mediante golpe de estado del gobierno de Salvador Allende. Es cierto y está documentado. Precisamente ese fue uno de los numerosos conflictos de la Guerra Fría que libraron sobre todo la URSS y EE.UU. Pero no fue el único ni el más sangriento. El mar de fondo era el reparto ideológico y regional del mundo. Para EE.UU, Chile formaba parte de su patrio trasero, como Checoslovaquia lo era de la URSS. Pero ese era el tablero de ajedrez en el que se jugaba y las reglas de juego eran conocidas por ambas potencias: si tú me comes peón, yo te como peón. Me dirás, pues qué triste. Y yo te diré, pues sí: esa era la guerra fría. Matar al rey y acabar la partida ya se sabía que era la desaparición del muro y con ello la RDA. Al final cayó como fruta madura o, si quieres, podrida, como cayó también por idénticos motivos la URSS. Felizmente, la Guerra Fría terminó. Pero el riesgo de la Guerra Fría, el grave riesgo, era el enfrentamiento nuclear. Hoy, eso es más difícil, por lo que el mundo es más seguro, a ello me refería.

    3º Nunca existió una democracia obrera. Es más, nunca hubo democracia en sentido clásico, griego, ni moderno, en la URSS. Si cercenas la libertad de pensamiento – y los bolcheviques lo hicieron- es imposible que haya democracia. Ya puedes vestir el muñeco como quieras pero ni hubo democracia obrera ni hubo, como se autoproclamaba de manera eufemística, democracia popular. Fue una dictadura pura y dura. Yo nunca he mencionado la democracia formal sino la democracia liberal parlamentaria, que son cosas distintas. Tampoco me atrevería a hacer comparaciones. Que unos países no tengan la calidad democrática que tienen otros, vale; pero que la gente no sabe lo que vota en cualquier democracia liberal parlamentaria, pues mira, eso sí que no. Los hay más o menos informados y formados; sobre todo, hay muchos intereses individuales y colectivos en juego. Pero, en cualquier caso, no se pueden hacer comparaciones y mucho menos si pensamos solo en el sistema español, que a mí personalmente no me gusta. Prefiero el británico en donde la gente sí sabe -algo más aunque sea por experiencia- quién le representa y qué es lo que defiende.

    4º Si vives en una dictadura cómo puede ese gobierno ser progresista internacionalmente (liberal). No me encaja. Sería la cuadratura del círculo.

    5º Traes a colación a Israel. Lo que ha anunciado Netanyahu es para consumo interno porque su gobierno depende del apoyo de los ultraortodoxos. Pero eso es más bien formal. Israel sí es una democracia liberal y parlamentaria. La única de Oriente Medio, no lo olvides. Todo lo demás son dictaduras islámicas, aunque no todas islamistas. Que se denomine estado judío o no poco importa, salvo a los que no quieran que exista el Estado de Israel. Es como si no quisieras que existieran países confesionales como Reino Unido, Dinamarca, Noruega, o Costa Rica, por poner algunos ejemplos. Curiosamente, Israel es el Estado donde más ateos hay -visto proporcionalmente por población- de todo el mundo.

    6º Die Linke no es ningún fenómeno extraño. Es una formación de izquierda radical hasta ahora testimonial puesto que solo tiene el 8% de los votos. En algunos lander no tiene ni representación.Su fuerza está en los lander de la Alemania del Este. Tiene su lógica. También en la Alemania del Este se concentra el mayor número de seguidores del nazismo. Los extremos se tocan. Hoenecker se fue a morir a Chile con su hija que vivió -y bien- con el régimen de Pinochet. El abismo social y económico fue y sigue siendo muy importante entre unos lander y otros. Los lander de la antigua RFA tienen el doble de renta per cápita que los de la ex RDA, y también menos paro. Mientras el desempleo en lo que era antes la RFA se sitúa entre el 3% y 5%, en la Alemania del Este oscila entre el 13% y el 16%. Esta es la explicación.

    7º El mileurismo no es ninguna forma de violencia. Es lo que hay. Los polacos no llegan ni a 300 euros de sueldo medio y por eso muchos vienen a España a ganar aunque sea el doble.. Lo que es una forma de violencia es la injusticia. Claro que hay injusticia social y quizás actualmente más que hace unos años. Pero no llegará la sangre al río. La gente tiene todavía mucho que conservar y no lo va a tirar por la borda así porque sí. El papel de la familia ha sido clave en estos años de pesadumbre. Eso, la familia, es lo que tenemos que proteger más. Por otra parte, ayer estudie datos de dinero invertido en fondos de inversión españoles. Hay nada más y nada menos que 8 millones de partícipes (españolitos con dinero ahorrado) que tienen 309.000 millones de euros en estos productos, lo que supone un aumento de 36.344 millones de euros en lo que va de año (datos a 31 de octubre) y 67.792 millones de euros en los últimos 22 meses. Es una buena noticia. Yo quiero ver la botella medio llena, no medio vacía.

    8º Los locuelos del Estado Islámico son un producto de varias causas: guerra civil en Siria, escisión de Al Qaeda en Iraq y descontento de militares suníes iraquíes por la caída del régimen de Sadam. Podía extenderme más pero prefiero dejarlo aquí. Con todo, y pese a lo que se vive en esos países de Oriente Medio, me duele mucho más lo que está sucediendo en el Congo. Aquí sí que hay millones de víctimas, lo que sucede es que como la prensa no tiene el foco puesto ahí pues ni nos enteramos de esa tragedia humana.

    9º Que no le quepa duda de que tras la caída del Muro de Berlín, el mundo está mejor.

    10º Le paso la palabra. Es su turno.

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  5. Por un diagnóstico triste y certero mi voto para Guillermo. Aunque creo que la actual guerra en Ucrania (no se si ya se denomina así en los medios o lo siguen llamando conflicto, que creo que es cuando se mueren pocos) pone de relieve que antes, como ahora, la geoestratégia por motivos económicos mueve la política internacional. La ideología no es tan relevante, solo excusas o disfraces. Creo que esta es una idea marxista.Creo.

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  6. Borja:
    1º Define qué entiendes por progresista.
    2º ¿Era Lenin obrero? ¿Lo era Trostky? ¿Lo era Stalin? ¿Lo era Sverdlov, Kámenev, Bujarin, Smilga o Kirov? ¿Acaso lo eran Marx o Engels? ¿Lo eran Hegel o Bakunin?
    3º La revolución rusa, que empezó en febrero de 1917, no en octubre, supuso la dictadura de un partido, no una democracia obrera. Libertad para qué o para quién se preguntaba Lenin.
    4º ¡Todo el poder para los soviets! se decía. ¿En qué acabó? Y no me sirve la excusa de Stalin. Stalin fue un dictador comunista, producto de la revolución bolchevique. No vale eso de que ¿y si triunfara otro en el partido a la muerte de Lenin? Pues incluso puede que fuera peor. Nadie lo puede saber. Pero sí sabemos que para Stalin un muerto era una tragedia pero millones de muertos como los que padecieron las purgas, el gulag o la hambruna eran una estadística.
    5º Las revoluciones no las hacen los obreros, las hacen los burgueses. En la historia hay muy pocas revoluciones que se hagan desde abajo. A mí me viene a la memoria la de Espartaco contra Roma, por ejemplo.
    Terminaba mi comentario señalando que lo que vino después de la caída del Muro de Berlín es otra historia. Claro que es otra historia, con consecuencias que perduran actualmente. Las resumo:
    1º Finalización de la Guerra Fría (el tema serviría para otro debate).
    2º Integración de Alemania del Este en la República Federal (no al revés).
    3º Muerte del comunismo en Europa y en Rusia. Que se lo digan a los polacos, o a los checos, húngaros y demás países del Pacto de Varsovia, felizmente enterrado (hoy están todos integrados en la OTAN por si acaso).
    4º Integración de casi todos los países de la órbita soviética en la Unión Europea. Total, casi nada en cuanto a millones de personas afectadas (finiquito de los sistemas llamados eufemísticamente de “democracia popular” y nacimiento de nuevas democracias liberales y parlamentarias, por algo será).
    5º Aumento de la renta per cápita en los países ex comunistas. Para España la consecuencia es fundamental porque aunque se abren nuevos mercados, la distancia con los países ex comunistas es tal que vamos a dejar de ser beneficiarios de fondos comunitarios a ser aportadores de esos fondos. Ningún país ex comunista del Este alcanza la renta per cápita de las regiones más pobres de España como Andalucía o Extremadura. Y eso que venían del “paraíso”.
    6º El avispero de los Balcanes, con una guerra civil atroz en los territorios de la ex Yugoeslavia, tuvo que ser resuelto por los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, no por los rusos (nosotros también bombardeamos Serbia y, por cierto, con un secretario general de la OTAN socialista…y español). Hoy Eslovenia y Croacia están en la UE y en pocos años lo estarán otros países balcánicos.
    7º Después de 300 años, Ucrania ha decidido marcharse del bloque ex comunista soviético e integrarse en la UE. Veremos a ver qué pasa. Lo mismo sucede con Georgia o Moldavia, países a los que los rusos le han cortado las alas para que no vuelen hacia Occidente. La pobre Albania sigue en tierra de nadie, pero todo se andará.
    8º Desde la caída del Muro de Berlín el mundo está más tranquilo y seguro. El mapa geopolítico ha cambiado y no solo en Europa.
    9º Ningún país ex comunista sueña con regresar al pasado. Solo mentárselo como posibilidad y huyen como gato escaldado. La libertad se aprecia más cuando no se tiene.
    10º Hasta los chinos han tenido su muro en la plaza de Tiananmen. La protesta fue reprimida brutalmente. Pero, por si acaso, no quieren repetir la misma historia de brutalidad en Hong Kong. Interesante lo que está pasando con la “revolución de los paraguas”. Las lecciones de Tiananmen fueron respondidas por Deng Xiao Ping con una apertura a la china: un país dos sistemas. Ya lo decía el “pequeño emperador”: “Qué importa que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones”.

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    • 1. Progresista no es una palabra que me guste demasiado, tiene un contenido etéreo, melifluo e indefinido. La uso por motivos utilitaristas, esto es, falta de tiempo y espacio. Progresista es apoyar un Afganistán laico en contra del régimen teocrático talibán, progresista también es no organizar golpes de estado contra la democracia chilena.

      2. Sé quién era Aleksandr Kérenski, gracias.

      3. La condición social de los promotores de una revolución no es algo que me preocupe especialmente. Lo decisivo es la clase social que protagoniza la revolución y cuyos intereses son defendidos a través del proceso revolucionario.

      4. La democracia obrera se instauró porque se destruyeron las bases materiales del régimen feudal anterior y se pusieron los medios productivos existentes al servicio de los obreros y campesinos. El partido bolchevique expresaba los intereses de clase de la mayoría social, los trabajadores del campo y de la ciudad. En una democracia formal parlamentaria no sé sabe muy bien qué o a quienes representan los partidos mayoritarios.

      5. Conozco perfectamente lo que vino después, no soy un defensor del socialismo real. Las esperanzas que despertó la revolución bolchevique fueron tales que el PSOE estuvo a punto de ingresar en la III Internacional. Creo que es posible disociar el proceso revolucionario de lo que vino después y del papel que jugó la burocracia. Mezclarlo todo intencionadamente tiene unos propósitos ideológicos definidos.

      6. En definitiva, en mi comentario previo hablo literalmente de “monstruosa dictadura totalitaria”, poco más puedo añadir.

      7. El hecho de que un Estado sea una dictadura hacia dentro no impide que juegue un papel progresista a nivel internacional. También puede suceder justo lo contrario, ahí tenemos al cada vez más teocrático Estado de Israel.

      8. No está de más recordar los porcentajes de voto de DIE LINKE en la Alemania del Este http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_federales_de_Alemania_de_2013#Resultados_por_Estado.

      9. Me gusta el debate sobre renta per cápita. El mileurismo es un forma de violencia, en eso estaremos de acuerdo supongo.

      10. Lo de que el mundo sea más seguro tras la caída del muro de Berlín, ejem, hay unos divertidos locuelos pegando tiros por ahí, Estado Islámico creo que se llaman. Curiosamente, entrenados y financiados por los dictadores saudíes amigos de la mayor democracia del mundo. Fíjese usted, con los talibanes sucedió lo mismo.

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  7. Profundizando en lo que dice Javier, yo digo alto y claro que a nivel internacional el Bloque del Este jugó un papel progresista que se ha perdido, sin que nadie haya tomado el relevo y mucho menos la alianza castro-chavista con los ayatolás. Empezando por la Revolución de Octubre que instauró la primera democracia obrera en le mundo, hasta que la política liquidacionista y frentepopulista de Stalin instauró la desastrosa línea del socialismo en un solo país. Progresivamente, la burocracia usurpadora degeneró las bases del régimen, instaurándose una monstruosa dictadura totalitaria, fin del sueño. Aun así, la URSS y sus satélites siguieron jugando un papel progresista en muchos rincones del planeta, tan solo hace falta ver al inefable Stallone en Rambo III para ver quiénes eran los amigos de nuestros queridos USA en aquella época.

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