El yihadismo vuelve a actuar en Europa

El pasado miércoles 7 de enero, los hermanos Kouachi entraban en la redacción del semanario satírico francés Charlie Hebdo y asesinaban a 12 personas. La revista ya había sufrido ataques anteriormente por la publicación de varias viñetas de Mahoma. Con este atentado Europa vuelve a convertirse en objetivo del yihadismo. Cuatro púgiles se ponen los guantes esta semana para debatir sobre el yihadismo, el Islam y la libertad de expresión.

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No han asesinado en mi nombre

Nahia @_apatrida *

Digamos lo que digamos, siempre ofenderemos a alguien. Es increíble la atrocidad del suceso ocurrido en París, increíble esa frialdad con la que asesinan.

El mundo se divide en dos posturas: “Je suis Charlie” y “Je ne suis pas Charlie”. A los de la primera, puedo decirles que me parece un espectáculo todo movimiento en defensa de la libertad (en todas sus formas) porque solo se mueven para las libertades occidentales. ¿Dónde quedan Iraq, Irán, Palestina…? A los de la segunda postura, puedo decirles que “je ne suis pas Charlie” porque soy yo, y cuando soy yo decido qué me afecta y qué no, y es cuando mejor se defiende la libertad y todas sus formas.

Se trata de un tema que trata muchos aspectos y, por ello, es un tema muy delicado, que además, a la vista está, esconde intereses políticos y económicos. Lo peor es que ha habido víctimas, una vez más, y no por ser o no ser Charlie van a parar las masacres. Hay que actuar, indagar y, sobretodo, ser humanistas, con unos valores y principios básicos, para garantizar la convivencia de todos. No se trata de ser ateo o musulmán, de Oriente u Occidente. Todo se resume en principios aplicados a la diversidad cultural que, en vez de ser lo normal, suenan a utopía.

Dejemos de lado las dos posturas y centrémonos en reflexionar sobre si somos con principios o si solo somos.

* Nahia es ciudadana española y musulmana.

Un yihadista en el armario

Guillermo Llona

Según François Hollande, la masacre de los pasados días en París “no tuvo nada que ver con el islam”. Y eso que, para que no cupiese la menor duda, sus autores la perpetraron al grito de “Alá es el más grande”…

La progresía de pose pseudointelectual ha lanzado otra fetua: “Islamofobia es racismo”. Qué va. Veo bastante razonable tener miedo a lo que piensa la inmensa mayoría de musulmanes del mundo y, sin embargo, me da igual que quien crea que mi hija es una zorra porque se pasea luciendo escote, o que mi vecino gay merece un lacito al cuello, tenga la piel negra, morena o sea un checheno de pellejo blanco como la leche, barba pelirroja y preciosísimos ojos azules.

No me trago tampoco el mantra de “el islam es paz”, cantinela con la que algunos fans de Mahoma intentan engañarnos insistentemente mientras dentro de la mezquita se planea crear un Estado islámico dentro del Estado. Mienten. Y tampoco estoy de acuerdo con el hermano del policía al que los Kouachi dieron matarile en plena calle, que ha pedido que no se confunda “a extremistas con musulmanes”. Señor, gran parte de los mahometanos en Europa forman una quinta columna radical que no tiene ninguna intención de adoptar los valores y costumbres de nuestra tierra. Para muestra, un botón: según una encuesta de Channel 4, uno de cada cuatro moros británicos justifica los atentados del metro de Londres, y un tercio desea la instauración de la sharía en el Reino Unido.

Si no espabilamos y dejamos de ser un coladero de islamistas radicales, un día llegaremos a casa, nos encontraremos un yihadista (qué dolor, qué dolor) dentro de un armario y, como diría Manolo Kabezabolo, “moriremos, sin razón, en la próxima explosión”.

Y, por cierto, a quienes en el pasado vitorearon el secuestro de El Jueves y hoy alegremente se han apresurado a decir “je suis Charlie” mientras aplauden la imputación al humorista Facu Díaz: no cuela.

Caricaturas y extremismos

Borja Aranda *

El ataque contra la sede del semanario satírico francés ‘Charlie Hebdo’ ha abierto en los últimos días múltiples debates, la mayoría de ellos centrados en la libertad de expresión y la amenaza del terrorismo yihadista en Occidente. La revista había sido objeto de críticas desde hace años por sus contenidos satíricos, en ocasiones rayanos en lo ofensivo, si bien el foco se había puesto en las amenazas surgidas tras la publicación de portadas que, según algunos, insultaban a la figura del profeta Mahoma y al Islam.

Sin embargo, cabe recordar que éstos no fueron los únicos contenidos vilipendiados –pareciera que sólo los musulmanes se ofenden en la actualidad–, llegando incluso uno de sus caricaturistas (Maurice Sinet) a ser despedido por una portada presuntamente antisemita. En la actualidad la sátira sobre los musulmanes parece algo admisible o incluso deseable, mientras que se encuentra más constreñida en otros casos, algo que se aprecia en las reacciones de algunos sectores ultraderechistas, que han apoyado a ‘Charlie’ tras años vilipendiándolo.

Esto se enmarca en la tendencia en Occidente a estigmatizar a los musulmanes y a percibirles bajo un prisma uniforme, algo que, unido a su desigual (y escasa) integración empuja a muchos a un mayor aislamiento y radicalidad, siendo bien recibidos por los movimientos yihadistas, que se alimentan en parte de este descontento. Por ello, y siendo un suceso totalmente reprensible, ganaríamos mucho debatiendo sobre la relación entre las políticas de Occidente y el palpable malestar en las comunidades musulmanas tanto dentro como fuera de Europa, algo fundamental dado el incremento de las manifestaciones islamófobas y el auge de los partidos xenófobos.

No hay que olvidar que, además, el yihadismo provoca más muertos entre los musulmanes que entre los que no lo son. Baste decir que, pese a que no se ha informado extensamente sobre ello, la rama libia del Estado Islámico ha anunciado recientemente la ejecución de dos periodistas tunecinos secuestrados en septiembre, si bien no hay confirmación oficial del suceso. La libertad de expresión y la condena del extremismo (de todos los tipos) debe ser unánime, en todos los lugares y contextos.

* Borja Aranda es periodista especializado en mundo árabe e islámico.

Democracia es vencer

Miguel Ángel Malavia

Soy cristiano, por lo que no me apearé nunca de lo que creo que es más que una utopía: el hombre es bueno por naturaleza. Aunque hay excepciones, claro. Mis valores son los de Occidente, pese a que haya gobiernos, empresas y desalmados occidentales que desestructuren países reducidos a “gangas comerciales”. Sin embargo, la inmensa mayoría de las personas que componen nuestra sociedad son gente corriente y decente. Lo mismo que en los países mayoritariamente islámicos, hindúes, budistas o aquellos en los que lo más significativo es carecer de credo. La gente es más normal de lo que creemos.

La amenaza está en los minoritarios intolerantes. Hoy, el cáncer está en el fundamentalismo religioso. Pero no es solo que haya grupúsculos que en Occidente difundan el yihadismo desde minaretes desnortados y haya autóctonos que capten terroristas para la “guerra santa” bajo la bandera del Estado Islámico. Esa misma enfermedad está arraigada y sacude con mucha más fuerza en varios países en África y Asia. Ahí no basta con ser musulmán. Si eres chiíta, te pueden hacer la vida imposible los sunnitas. Y viceversa en otros países marcados por la otra mayoría que solo se diferencia de la “opuesta” por su interpretación del Corán. Se trata del triunfo del absolutismo de una fe, que no acepta ni a su hermana melliza.

En Occidente, pese a padecer gobiernos tantas veces más corruptos y desalmados que los que sufren en el mal llamado Tercer Mundo, la responsabilidad está en la ciudadanía. Al absolutismo de una fe que en el fondo niega a Dios (en toda religión Dios es amor), solo podremos responder con más libertad, más igualdad y más fraternidad. Con una auténtica democracia. En definitiva, a los héroes de Charlie Hedbo, que hicieron de París la capital de la libertad de expresión, no les podemos honrar con Frentes Nacionales, “los de mi cultura primero”, #StopIslam ni ridiculeces perversas. La clave está en el respeto y en la aplicación tajante de la ley: ahí sí, sin concesiones. Incluso yendo más allá de la ley cuando sea necesario ante determinados colectivos e individuos sospechosos. Si queremos seguir siendo nosotros (gente corriente y decente), no podemos ser como ellos. Ya nos habrían vencido.

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36 pensamientos en “El yihadismo vuelve a actuar en Europa

  1. Por cierto, la tontería de Willy ‘Ojo de Halcón’ Toledo, eso de que la ejecución del policía en plena calle fue “un burdo montaje”, responde a una idea bastante extendida en las webs mahometanas. Por ejemplo, webislam.com, vinculada a la Junta Islámica española y que cuenta con el apoyo del Gobierno español, aloja artículos y vídeos muy divertidos sobre la autoría yanquisionista del 11S. Echen un vistazo. Son ideas, como digo, bastante extendidas en algunos ambientes musulmanes supuestamente “moderados”. En otros más radicales, como les parece estupendo lo que ocurrió en esos atentados terroristas, sencillamente los alaban y no dudan de su autoría por parte de mártires. Dejo aquí un enlace con material “moderado”:

    http://www.webislam.com/videos/58672-11s_11m_7j_coincidencias.html

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  2. Javi, dices que para ti islamofobia y racismo son la misma cosa. De manera que si a mí me da repelús que un bosnio musulmán de raza caucásica defienda la instauración de la sharía en Bilbao y en Sarajevo… ¡Soy racista! Y además, por ser blanco, ¡masoquista! Desde luego, en lengua castellana, a la doctrina que defiende la superioridad de una raza humana sobre otras y al miedo al peligro que puedan suponer la religión islámica o sus fieles les corresponden términos distintos, y no sinónimos. Pero si quieres seguir creyendo que existe una “raza musulmana” contra la que se puede ser racista…

    Y sí, es evidente que hay relación entre quienes quieren implantar la sharía y los ataques terroristas contra Charlie Hebdo y el supermercado kósher. De hecho, quienes cometen ese tipo de crímenes se convencen de su idoneidad en círculos islamistas radicales. Vamos, es impepinable.

    En efecto, la clave de todo esto está en la (escasa) integración de nuestros vecinos musulmanes, y no en el enfrentamiento entre mahometanos y cristianos en la República Centroafricana o en las inquietudes del Frente Moro en el sur de Filipinas, por mucho que en este mundo cada vez más conectado todo influya. Por supuesto que el pasado colonialista y las actuales políticas occidentales en países islámicos tienen que ver con lo que ha ocurrido en París pero, insisto, la clave está en controlar el peligro que supone el radicalismo ideológico de nuestros vecinos musulmanes.

    Por otra parte, Miguel Ángel, Javi, Borja, por supuesto que todas las vidas humanas valen lo mismo. Incluidas las de los más hijos de puta. Pero lo natural, y bueno, es que te importen más las de aquellas personas más cercanas. Por ejemplo, a mí me importan más las vidas de mis hermanos que las de todos los comentaristas de este debate juntos. Todas valen lo mismo y me importan, pero me preocupan mucho más unas que otras. Me intento informar, en la medida de lo posible, de los distintos grandes dramas que sufre el ser humano en este cochino mundo. Y lo que ocurrió los pasados días en el nordeste de Nigeria me conmueve, me da una gran pena. Dos millares de muertos, las niñas que, seguramente engañadas, han volado por los aires… Con todo, como digo, es natural y bueno que la matanza en París haya conseguido encender algo más mi alma. Estoy intentando ser sincero, y os aseguro que no es fácil. En relación con este asunto, la hipocresía de quienes aseguran que sienten el mismo pesar por la desgracia de todos los seres humanos me jode bastante.

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    • No digo que islamofobia y racismo sean la misma cosa. Digo que la islamofobia me parece un tipo de racismo y eso que no creo mucho en las razas, más allá de galgos y podencos. Ambas ideas se basan en un batiburrillo de prejuicios y en gruesas generalizaciones. Generalizaciones peligrosas, como las que estamos viendo estos días contra los musulmanes, así en conjunto.

      Y fíjate, creo que el hecho de que haya muertos de primera y muertos de segunda también es una cuestión de racismo. O igual es una casualidad que los medios sólo nos presenten sus vidas íntimas, sus rutinas, nos hablen de sus familias, en fin, nos los humanicen, cuando son blancos, cristianos y europeos-norteamericanos.

      Yo sólo te digo que si 1.500 millones de musulmanes quisieran imponer la sharia a nivel mundial, créeme, que la cosa estaría mucho mucho más fea. Me asusta bastante la ola de islamofobia que vivimos en Europa. Me parece peligroso eso de la quinta columna latente de un peligro etéreo porque siembra un germen muy desagradable y que es aprovechado por la extrema derecha europea para hacer demagogia.

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      • “No digo que islamofobia y racismo sean la misma cosa. Digo que la islamofobia me parece un tipo de racismo”… Javier, mí no entender. O sea, que la islamofobia es el sentimiento racista contra la raza… ¡Ya me he vuelto a perder!

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  3. No me resisto a comentar que no comparto toda la prisa por acordar “cosas” y legislar que tienen los gobernantes europeos, sin analisis ni calma, sin autocrítica, y además pensando ya en recortar determinadas libertades…

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  4. He aprendido mucho tras leer el aluvión de comentarios. He leído cosas con las que coincido y otras con las que menos. A ver si puedo aportar algo original. He de decir que mi voto ha sido para Borja Aranda y estoy muy en sintonía con su último comentario y con los de Abel. Pero si voy personalizando no acabo ni mañana.

    Una semana después los telediarios siguen abriendo con el atentado contra Charlie Hebdo, sabemos lo que desayunaba cada uno de los asesinados y Netanyahu nos mete un gol por la escuadra en el funeral de las víctimas del atentado del supermercado. Por supuesto que ambos atentados son una atrocidad y un acto ante el que no cabe justificación alguna. Claro que en el caso del Charlie es, además, un ataque intolerable a la libertad de expresión. Pero vuelve a quedar patente que hay víctimas y víctimas. Y la de un europeo, blanco y cristiano cotiza muy alto. Sobre todo cuando los asesinos no llevan ninguna de esas tres etiquetas.

    En cuanto al debate sobre la integración, que parece ser la clave de todo esto, aunque yo no estoy tan seguro de ello, diré que no veo la relación entre entrar en una redacción y disparar contra todo el que allí se encontraba con sustituir los valores republicanos por la sharia. El objetivo del ataque era “matar a Charlie”, hacer daño, vengar lo que ellos consideraban una afrenta. Es un aviso a navegantes de que quien se meta con Mahoma en el recreo se las verá a la salida y de que el yihadismo está presente y puede hacerse con unos kalashnikovs en Bruselas. Creo que nada más, pero tampoco nada menos.

    Me da la sensación de que vivimos una ola exagerada (a propósito) de islamofobia. Poco se informa de los ataques a mezquitas y centros islámicos en Francia en los últimos días y se está creando un caldo de cultivo que no me gusta nada. La búsqueda de un enemigo exterior difuso e infiltrado en esa quinta columna es muy útil para mantener a la población europea alerta, y de paso seguir avanzando en la pérdida de libertades en pos de la seguridad. Y Guillermo, yo sí creo que islamofobia, judeofobia o cualquier fobia o aprensión a un grupo religioso/étnico por el simple hecho de pertenecer al mismo, es racismo.

    Si el Islam es paz, guerra o un ornitorrinco me importa muy poco. No es más que un eslogan empalagoso. Supongo que el Islam será lo que cada musulmán quiera. Se puede encontrar en el Corán o en los siglos de tradición jurídica islámica textos que justifiquen cualquier tipo de acto, aunque se contradigan unos a otros y sean incompatibles. Y por supuesto cada uno pensará que su Islam es el bueno, que su interpretación es la correcta. Con su pan se lo coman.

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    • Insisto en una reflexión: a la vez que ocurría lo de París, en Nigeria, la secta islamista Boko Haram mataba en Boga a 2.000 personas (musulmanes) y hacía huir a los 7.000 restantes habitantes de la ciudad. En los dos días siguientes, tres niñas de 10 años se inmolaban y mataban a 27 personas, también musulmanas. ¿Lo reducimos todo a que el islam quiere derrocar a Occidente? ¿Valen menos esas vidas que otras? Y ya, en cuanto a lo de que la religión genera fanatismo… Es la corrupción de la religión (y de toda idea) la que genera fanatismo. Quien no se puede fanatizar jamás es una planta.

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    • A mi me ha gustado. Mahoma de nuevo en una caricatura, unido al famoso “je suis…”, cartel que lleva Mahoma, y encima en lugar de aumentar el odio van y colocan eso de “Tout est pardonné”.

      Igual lo interpreto a mi manera…quizá mal…pero lo que he entendido , casi instintivamente , me ha parecido bueno.

      No creo que quieran , en absoluto, que se les mezcle con el odio al Islam y determinados movimientos…

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      • En efecto, como dice Abel, es pura ironía. Se perdona todo lo ocurrido pero se pone de nuevo en portada una imagen del Profeta. Y para más inri, sosteniendo un cartel de “yo soy Charlie”.

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    • He estado dándole vueltas a lo de la portada, y ahora creo que Juan tiene algo de razón en eso de que supone una ligera bajada de pantalones. Quizá haya algo de síndrome de Estocolmo, como apunta. Al combinar la lagrimita de Mahoma con el “todo está perdonado” se apuesta por una cierta reconciliación con un mundo al que hasta los atentados se le había dado mucha caña. Pero, en cualquier caso, la reaparición en portada del profeta no deja de ser una nueva bofetada al islamismo en general y al yihadismo en particular. Así que… todo me parece un poco confuso. Y en parte eso es lo bueno, que se pueden hacer muchas interpretaciones.

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      • Yo creo que en ese “todo està perdonado” no hay síndrome de Estocolmo si te han disparado por caricaturizar a Mahoma y vas y repites…Ocurre que pierde su sentido si no contemplas en conjunto toda la portado.

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  5. El hecho religioso genera fanatismo por su propia naturaleza. El sentimiento de formar parte (basado además en una fe puramente irracional que no admite prueba en contra) de una comunidad cerrada, cuya trascendencia está plenamente garantizada, genera indefectiblemente una identidad de pertenencia a un grupo de escogidos que se encuentran por encima del resto de los mortales-infieles. Dicho sentimiento está en la base de todo el fanatismo religioso.

    Y ese sentimiento de ser uno de los elegidos para trascender más allá de los límites de la materia es especialmente peligroso en la medida en que la fe que esté detrás no tolere la separación entre lo privado y lo colectivo, entre la moral propia y la ética pública. Por eso es más peligroso un islamista radical que una señora de pelo cardado del Barrio de Salamanca.

    Ese fanatismo se puede traducir en niños israelíes que dibujan caras sonrientes en los misiles que caen sobre Palestina o en ayatolás que ordenan castigar con la muerte la homosexualidad, lo que varía es la intensidad de la consecuencia, no el fundamente último de la causa.

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  6. Hola a todos.

    Me parece interesante el debate sobre si la religión genera fanatismo, y curioso que haya quien defiende que no. La religión, como cualquier otra cosa interpretable, genera fanatismo. También la política o el fútbol. Que haya fanáticos no debería implicar que se denoste a una religión, ya que en la misma también hay gente que trabaja por el bien de otros y que defiende valores de respeto. Igual que se hace desde organizaciones no basadas en la religión.

    Y sí, la religión es interpretable, y también lo es el Corán, aunque veo que hay alguno que comenta que no. El texto es palabra de Dios, pero los contenidos han sido interpretados desde hace siglos y siglos, haciendo más hincapié en una parte u otra del texto.

    De hecho, en muchas ocasiones la interpretación ha variado con el paso del tiempo. Al debate sobre la obligatoriedad del uso del velo –y qué tipo de velo– me remito.

    En el caso del yihadismo, que hunde sus raíces en el wahabismo saudí, es una tendencia considerada herética en sus orígenes por su radicalidad y por no poner en contexto las aleyas más violentas (que las hay) del Corán. Igualmente, hace una interpretación del concepto de yihad ofensiva y lo amplía partiendo de las ideas de Ibn Taimiyya, pero llevándolo aún más allá.

    Otro tema sería hablar de por qué las ramas no violentas del Islam, que son mayoritarias, tienen menos cobertura y se informa menos sobre ellas, llevando a pensar que los que siguen las vías radicales son los más representativos. Peligrosos, mucho, representativos creo que menos. Lamentablemente, cada vez más gente asocia una cosa con la otra, y eso crea otra barrera más.

    Podríamos hablar también de los cristianos basándonos en los ‘anti balaka’ de República Centroafricana, que según el último informe de la ONU han llevado a cabo una “limpieza étnica” contra los musulmanes en el país, o del Ejército de Resistencia del Señor de Joseph Kony, por todos conocido, pero no parece representativo del conjunto de los cristianos.

    Podriamos hablar de las masacres de musulmanes a manos de budistas radicales en Birmania, pero quizá eso empañaría la idea del budismo que hay, ¿no? Y así con otros casos.

    Sus acciones son locales y no están en un marco global como la de los grupos yihadistas, pero causan muchos muertos igual, aunque en Occidente dé absolutamente igual.

    También dan igual los muertos que generan en países alejados, aunque sean claramente mayoritarios. Este fin de semana, nueve muertos y 35 heridos en un doble atentado en Trípoli (Líbano), por no entrar ya sobre la situación en Irak, Afganistán, Pakistán, Siria, Libia, etc, etc, etc.

    Por eso creo que quizá, y sólo quizá, habría que analizar las fuentes del extremismo, lo que no significa defenderlo –ni mucho menos, lo condeno rotundamente–, para intentar entender cómo combatirlo.

    Y a lo mejor al analizarlo veremos que no es únicamente un factor religioso o limitado a una religión, y que probablemente las políticas occidentales en el pasado y el presente tengan algo que ver. O a lo mejor no, será también interpretable por cada uno.

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  7. Y aquí te dejo un estudio -llámalo “encuesta”- del reputado Pew Research Center. Concluye que casi un tercio de los musulmanes españoles justifican en alguna ocasión o a menudo los atentados yihadistas contra objetivos civiles. Y mira las cifras de Francia y el Reino Unido, son igualmente alarmantes. En Alemania, donde la mayor parte de la inmigración mahometana es de origen turco, la cosa es también grave, pero no tanto.

    http://pewresearch.org/files/old-assets/pdf/muslim-americans.pdf#page=97

    En fin, Miguel Ángel, que con posturas como la tuya, como digo en mi artículo, “moriremos, sin razón, en la próxima explosión”. Por tontos.

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    • La chanza con lo de la “encuesta” era eso, una chanza de broma. Pero sí, claro que me tomo el tema en serio. Tanto que creo ir a la clave: es cuestión de integración. ¿Fallan nuestras escuelas o falla que, al llegar a casa, los chicos saben que lo que les dicen en las aulas no es verdad y tienen muy difícil salir del gueto? Porque hablamos de auténticos guetos, sobre todo en París. En España, afortunadamente, esa marginalidad no es tan acentuada… Siéndolo enormemente.

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  8. “Encuesta”, primera acepción del Diccionario de la Real Academia: averiguación o pesquisa. No, Miguel Ángel, no tiene por qué ser “un conjunto de preguntas”. Y de serlo, seguro que las de los estudios más serios no eran tan burdas como la que planteas. Creo que ha quedado claro que me refiero a investigaciones con fundamento sobre el tema, y hay muchas. Venga, te paso el ‘repor’ de Channel 4 en el que se habla de la “encuesta” de la que hablo arriba. Quizá con imágenes y sonido se entienda mejor…

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  9. Esto es muy fácil… En España hay cientos de miles de musulmanes. ¿Cuántos están por el fanatismo y por “recuperar” Al-Andalus mediante bombazos? No podéis negar que la infinita mayoría es gente normal y que vino aquí con un único fin: ganarse en pan y tener una vida tranquila.

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    • Mi respuesta, en la encuesta de la que hablo en mi artículo, también en el enlace al documental que he incluido en uno de mis comentarios, más abajo, así como en tantos otros informes e investigaciones de muy distintas fuentes que indican lo mismo. Escoge el que prefieras de los muchos serios que hay disponibles en la web. No es que gran parte de los musulmanes en España quieran reconquistar la Península Ibérica por las armas, es que quieren construir su propia sociedad sharía dentro de la nuestra, pasándose por la entrepierna nuestros valores y nuestras costumbres.

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      • Soy Mohamed y salgo un viernes de la mezquita. Me entrevista una rubia mazizorra: “¿Quieres instaurar la sharía en España”. Respuesta: “Hombre, pojjjclaro”. ¿Encuestas sobre el tema? Hombre…

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      • Dicen que a los niños con rabieta hay que ignorarlos, y que se debe perseverar en hacerles cumplir las normas con férrea disciplina. Reírse de ellos sólo empeora las cosas. Esta gente, que son musulmanes, y no sé si muchos o pocos de la totalidad de los musulmanes, actúa igual, pero con consecuencias mucho más graves. Son unos inadaptados que se niegan a acatar las normas de convivencia e integración de aquellos países que los acogen o los han visto nacer. Conocidas sus intenciones, su inmadurez y lo hijos de puta que pueden llegar a a ser, reírse de ellos, o actuar en modo que así pudieran interpretarlo, me parece una irresponsabilidad. Irresponsabilidad que, por otro lado, creo se debe tener derecho a cometer. Ya me jodería que vinieran a decirme cómo tengo que educar a mis hijos… Y si alguno quiere sharia en casa, ya sabe dónde está la puerta.

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  10. Lo que mas me apetece destacar es que , como ha señalado Guillermo , muchos que apoyan a esta revista francesa celebran que a Facundo le enchironen. Cuando dominas los poderes del Estado es más fácil cerrar medios (egunkaria) o acallar personas.

    Estoy de acuerdo con quienes hablan de no dejarnos cegar por estos hechos y negar la democracia, creo que lo señalaba Miguel Ángel, el estado de derecho (entendido como un estado que garantiza derechos individuales, no solo como imperio de la ley) en pos de la seguridad. Hace falta mesura.

    Lo anterior no implica no ponerse las pilas ,como señala Guillermo. Particularmente , tambièn con tranquilidad, pensando qué política exterior hemos tenido alguno/s países y si ello ha ayudado ha aumentar el número de extremistas…

    Por último , por mas que respete otras creencias ni de broma quiero que eso sirva de excusa para, por poner un caso, castigar penalmente a quien practica lablación del clitorix, o para tratar por los medios razonables que el burka desaparezca de las calles de mi país etc.

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  11. Me gustaría añadir una idea a lo expuesto más abajo por Iñigo. Lo que ocurrió en París responde en parte a la lectura que hacen muchos musulmanes del Corán, un libro en el que su autor, un Dios bipolar extrañamente preocupado por que no le hagan caso, unos días está de buenas y revela a Mahoma aleyas clementes, y otros días se levanta con el pie izquierdo y le cuenta otras gore. Y como este texto sagrado es obra directa de Alá y no un conjunto de testimonios a interpretar -como la Biblia- se lía gorda cuando un fiel cabreado tiene por “prefes” los versículos más sangrientos.

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  12. Borro el texto y dejo solo un párrafo: Los padres de las tres alimañas que han sembrado París de terror estos días no vinieron a Francia con el fin de alumbrar un tumor islamista que un día explosionaría. Fueron emigrantes que dejaron sus hogares con el fin de poder darles una vida mejor a sus hijos. Esos chicos son franceses. No estoy de acuerdo con los que dicen que nuestra educación falla si no les otorga a los de origen foráneo una identidad de la que poder sentirse orgullosos y partícipes aquí. Claro que en las escuelas occidentales, donde al menos se oye hablar de Nietzsche, Don Quijote y Platón, se destilan los valores esenciales en nuestras democracias: libertad, igualdad, fraternidad. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando estos chicos llegan a sus casas? Que se encuentran con que, en muchas ocasiones y contextos, viven en guetos marginales. Ahí empieza un afán de venganza… No en la religión.

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  13. Vale, mi voto esquiva la encuesta y se lo tendrán que repartir Borja Palacios -colaborador de Cuadrilátero 33- e Iñigo. Las dos primeras aportaciones a esta sección de comentarios son brillantes.

    Aprovecho para hacer un apunte. Channel 4 desveló también en un documental con cámara oculta que en muchas de las mezquitas supuestamente “moderadas” del Reino Unido se defendía la necesidad de crear un Estado islámico paralelo al oficial, mientras en la calle sus imanes decían eso de “islam es paz” y condenaban los actos terroristas de sus hermanos en la fe. Y lo malo es que encuestas e investigaciones con datos igualmente alarmantes hay muchos y de fuentes muy diversas. Invito a que el lector lo compruebe. Queda claro que las políticas multiculturalistas han sido un grave error. Aquí va un vídeo:

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  14. Borja, me da pena que te manifiestes así con algo que pareces desconocer por completo: no, la religión no genera fanatismo. Vives en un país y en un mundo que es mucho mejor porque hay personas de fe que se entregan hasta el final por los demás, especialmente por los más empobrecidos y excluidos. No es palabrería, dedican su vida a ello y muchos son asesinado por ello. Allá tú, claro.

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    • Estoy hasta confirmado, así que creo saber bastante bien de lo que hablo, al menos al mismo nivel que tú. No digo que todos los creyentes sean unos fanáticos, evidentemente no, pero el hecho religioso genera fanatismo, eso es un hecho objetivo e incontestable. Un sencillo ejemplo: ¿los colonos judíos no se mueven por su fanatismo religioso?, igual es que no les gustó el final de Breaking Bad y por esos ocupan tierras y son así de majetes y amables con los palestinos. Por otra parte, se supone que esto es un espacio para el diálogo, no para sepultar las opiniones de los demás entre artículos ya escritos en otros lugares. Mini punto negativo colega.

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      • El hecho político también genera fanatismo. Creo que religión y política son necesarios para mucha gente, entiendo que el segundo imprescindible, y que son algo tan complejo y variado que no se si podemos decir que es bueno o malo…un poco de todo , no? (Como soy medio gallego)

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    • Esta frase de que “la religión no genera fanatismo” es de las más revolucionarias que se han escrito en esta página. Debe de ser el oxígeno el que crea fanáticos, porque en Marte y en la Luna no hay ninguno. Pues claro que la religión genera fanatismo. Ahora me dirás que escuchas en la radio “un hombre hace explotar un cinturón bomba en un mercado” y lo que te viene a la cabeza es un hincha del Villarreal. En este país se vive mejor que en otros A PESAR de la religión. Qué maravilla los EEUU, en cuya Constitución se separan claramente iglesia y Estado, e incluso ellos se están yendo al garete por culpa de esos cristianos que son tan estúpidos como para negar hechos científicos mil veces probados. Sí, hay misioneros que ayudan a gente. También están Médicos Sin Fronteras. Simplemente hay gente que quiere ayudar a otros.

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  15. El islam es la religión de la paz, me dicen. ¡Fenomenal! Un poco de eso es lo que necesito. Voy a una librería a buscar el Corán. Ahí está, inmaculado y apoyado en una Biblia, a la que eclipsa con sus emanaciones de bondad. Lo abro y en la primera página leo “Da lo mismo que adviertas a los infieles: no creen. Dios ha sellado sus corazones y oídos; una venda cubre sus ojos y tendrán un castigo terrible”. Debe de ser una errata, éste es el libro fuente de toda paz. Sigo un poco y me encuentro esto otro: “Sus corazones están enfermos y Dios les ha agravado su enfermedad. Tendrán un castigo doloroso por haber mentido”. ¿Pero esto qué es, Lost in translation? Maldito traductor ignorante, ¿por qué metes estas amenazas en el libro más pacífico de la historia? Me salto unas cuantas páginas, a buen seguro tiene que mejorar. Pero no: “si pudierais ver cuando los ángeles llamen a los que no han creído, golpeándoles en el rostro y en las espalda…” Y así todo!!!

    La Biblia es algo espantoso, pero tras grandes sufrimientos de muchas personas se ha conseguido convertir a la Iglesia en esta cosa cursi y en apariencia (tan solo en apariencia) bonachona. En cambio el islam no ha avanzado nada, va a peor y no mejorará mientras haya millones de personas que se toman al pie de la letra la sarta de horrores que están escritos en ese libro.

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  16. La religión no es cosa buena, ninguna religión. En mi modesta opinión ese es el problema de fondo en toda esta historia. La cantidad de fanáticos extremistas que genera el hecho religioso es algo que no deja de asombrarme. La verdad es que me parto cada vez que oigo que Dios o Alá son Amor.

    En estos momentos, el trono mundial del fanatismo, considerando el ratio de extremistas por cada creyente “ordinario”, muy posiblemente se lo lleven los musulmanes. Todas las confesiones tienen su cupo de frikis extraviados, recordemos por ejemplo las continuas manifestaciones en tiempos de ZP (no santo de mi devoción precisamente) impulsadas por lo más oscuro y tenebroso de la caverna.

    Obviamente los islamistas radicales en estos momentos juegan en otra liga: no es lo mismo lucir chaquetón de pieles y pegatina de Intereconomía un domingo por la mañana tras acudir a misa de once que pretender implantar la ablación de clítoris obligatoria en el noroeste de Londres.

    No obstante, el problema de fondo es el mismo: el fanatismo que genera la religión y su falta de secularización. Problema que afecta muy particularmente a los musulmanes, por eso hay que combatirlos con mayor dureza. Y al que ponga remilgos desde la izquierda que recuerde lo que les pasó a los comunistas en Irán a partir de 1979.

    Sinceramente me resultan indiferentes los motivos de su fanatismo, es decir, no me he molestado en leer el Corán y no voy a perder mi tiempo en hacerlo. La receta que hay que aplicar a toda esta caterva ultra religiosa es la misma: laicidad, laicidad, laicidad. La religión ha de quedar reducida a un hecho íntimo y privado.

    Tal vez la solución podría ser comprar a escote entre todos los laicos alguna isla desierta y convertirla en la nueva Australia del siglo XXI. Así, podríamos enviar allí a los fanáticos religiosos de todo signo y condición para que se matasen tranquilamente entre ellos.

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