La victoria de Syriza desafía a la actual Europa

Como pronosticaban las encuestas, Syriza ganó las elecciones griegas del domingo 25 de enero y Alexis Tsipras se convirtió en Primer Ministro del país heleno. Syriza se convierte así en el primer partido que llega al poder con un programa antiausteridad. El partido de Tsipras no consiguió la mayoría absoluta y gobernará en coalición con la derecha antitroika de ANEL. Sobre la mesa la negociación del último tramo del rescate griego. En este especial del Cuadrilátero 33 analizamos la victoria de Syriza y qué puede pasar a partir de ahora en Grecia y en Europa.

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Syriza, minuto 1

Miguel Ángel Malavia

Nueve de la noche del domingo 25 de enero. En España, las redes sociales hierven eufóricas afirmando que la abrumadora victoria electoral de Syriza en Grecia supone “el triunfo del pueblo”, “la recuperación de la democracia” y “el fin del austericidio”. En definitiva, el primer paso de la “revolución” que ha de llegar a toda Europa y, concretamente, a España; con Podemos, claro. Doce del mediodía del lunes 26 de enero: a falta de dos escaños para la mayoría absoluta, la Coalición de Izquierda Radical pacta con los Griegos Independientes. Esto es, un partido nacionalista y conservador, formado en su mayoría por tránsfugas del partido derechista de Samaras, gran perdedor en las elecciones junto al socialista PASOK.

No sé si los Griegos Independientes son “casta” o no, pero sí que están muy ligados a la Iglesia ortodoxa (lo que dificultaría ciertas medidas “sociales” que siempre anhelan las izquierdas cuando llegan al poder, y más si son “radicales” escindidos del comunismo) y que tienen un discurso duro respecto a la inmigración. ¿Era la única opción pactar con la derechona (solo superada por los nazis de Amanecer Dorado… tercera fuerza política en Grecia con un 8% de los votos)? No. Por ejemplo, Tsipras podría haberse planteado buscar el apoyo de To Potami, partido surgido hace menos de un año y que, fundado por un periodista, se significa por su pragmático centrismo. Pero, claro, estos le podrían hacer sombra como “única alternativa regeneradora”.

Si esto hace ver que pueden primar los intereses partidistas en Syriza desde el minuto 1, no menos interesante es leer las declaraciones a la BBC de Yanis Varoufakis, esa misma mañana del día 26, pocas horas antes de ser nombrado ministro de Finanzas: “Ha habido un poco de postureo por nuestra parte”. ¿Se referirá acaso este ilustre profesor universitario en EEUU a que “no se buscará la confrontación” con la UE a la hora de renegociar el pago de la deuda y a que es “descartable” la salida de su país del euro? A mí todo esto me parece perfecto (Varoufakis es un pragmático, como intuyo que lo es Tsipras), pero, entonces, ¿dónde está la “revolución radical” que muchos preconizan?

Siento ser agorero en medio de fiestas, pero Podemos tampoco traerá ninguna revolución a España. Lo siento por los que claman por “la hora de la ira”.

La vaca griega ya está famélica

Javier Moya G.

Llevo catatónico desde el domingo por la noche. No porque me sorprendiera la victoria de Syriza, pues estaba cantada. Tampoco por los cerca de siete mil chupitos que me he tomado desde entonces, uno por cada vez que he oído o leído que “Grecia no es España” o viceversa. Reconozco que algo han influido esas portadas con juegos de palabras la mar de ocurrentes y el sesudo análisis de González Pons cual Groucho Marx y su parte contratante. Y para rematar mi estado de shock no podían faltar esos que hablan de “los radicalismos” y meten en el mismo saco a la banda armada de Amanecer Dorado y a Syriza. Como ya está bien de frivolidades, al turrón.

No veo nada raro en la victoria de Syriza. El país más castigado por el austericidio, la cobaya de Europa, en el que las cifras de pobreza, desigualdad y enfermedades (físicas y mentales) ponen los pelos de punta, ha decidido que es hora de hacer las cosas de otra forma. No debería haber nada raro en ello, máxime cuando Syriza no ha llevado en su programa ni en 2009, ni en 2012, ni en 2015 sacar a Grecia del euro. Tampoco es un partido revolucionario pero ha planteado que no se puede seguir ordeñando a la vaca sin alimentarla.

La campaña del miedo, tan útil para el candidato de la troika Antonis Samarás en 2009 y 2012, no ha funcionado esta vez. La ciudadanía griega ha dicho que está harta de que en sus escuelas haya niños desnutridos porque el Estado está obligado a gastar ese dinero en armamento de fabricación alemana. El primer paso está dado. Lo difícil viene ahora y lo que en campaña eran amenazas, ahora serán chantajes. No soy muy optimista porque, más allá de la capacidad política de Tsipras (que habrá que evaluar de forma crítica), el éxito del nuevo gobierno griego lo van a determinar la cantidad y el grosor de los palos que instituciones poco o nada democráticas le van a poner en las ruedas. Es comprensible; a ver si va a ser verdad que realmente había una alternativa al austericidio.

Tragedia griega

Luis Carlos Grandal *

Lo primero que hay que subrayar es que España no es Grecia. Afortunadamente. La economía griega es más o menos como la de Cataluña o Madrid, el 2% de la UE. España es el 10%. Tampoco los puntos de partida son iguales. Grecia está en la bancarrota, España no. Grecia ha perdido un cuarto de su PIB (es como si sufriera una guerra), España no. En Grecia, la sangre no llegará al río. En España, tampoco. Apuesto a que Grecia no sale del euro, aunque tampoco debió entrar. Como Grecia tiene una democracia, es justo felicitar a los griegos y a Syriza por su triunfo. En España, las espadas siguen en alto y a Podemos todavía no hay que felicitarle por nada, salvo por los buenos resultados en las europeas de mayo y por su excelente puesta a punto mediática. Tsipras ha prometido combatir el clientelismo, la oligarquía y la corrupción, así como renegociar la deuda. Le aplaudimos. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Syriza es un partido euro-crítico, pero no eurófobo (estos, como el Frente Nacional o el UKIP, me preocupan más). El 75% de los griegos quieren permanecer en el euro. La tragedia griega se quedará en menos porque no se van a romper las reglas del juego.

La patata caliente la tiene Alemania. ¿Cederá? No, negociará. Grecia ya ha alcanzado un superávit primario (los ingresos del Estado son superiores a los gastos, sin contar los intereses de la deuda) y eso facilitará las negociaciones. Si quiere Syriza. Y si no quiere, pues también. Yo creo que se va a ir a una ampliación de pago de deuda y reducir los intereses (un chollo para los griegos). De oponerse, en febrero Grecia podría quedarse sin fondos por falta de liquidez. Esto no lo quiere nadie. La palabra clave va a ser negociación. Paradójicamente, a Alemania le puede venir bien que haya ganado Syriza, ya que si mete en cintura a la corrupción, al clientelismo y son más competitivos, algo (mucho) habrá ganado.

De Podemos no puedo decir mucho, salvo que nunca les he visto gobernar. Las palabras se las lleva el viento y para mí Pablo Iglesias es como Belén Esteban, un producto de la mercadotecnia, un friki. Nada más. Confío en el sentido común de mis compatriotas y sé que, como en todas las elecciones que se han celebrado en democracia, van a acertar.

* Luis Carlos Grandal es profesor de Periodismo Internacional y Periodismo Económico en la Universidad Carlos III de Madrid.

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15 pensamientos en “La victoria de Syriza desafía a la actual Europa

  1. Comparto el criterio de que se impondrá en Grecia una solución negociada en Europa. La siembra que daría lugar de no ser así marcaría un precedente nocivo para el prestigio internacional de la UE. De Grecia, qué decir, un país bien bañado por el Mediterráneo (nuestro particular Caribe) es lo que tiene.

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  2. Miguel Ángel, normalmente a los gobiernos se les da 100 días de cortesía. Tú no has tardado ni 100 horas en hacer tu propio balance negativo. Si la mejor opción de pacto era To Potami o ANEL sólo el tiempo lo dirá, de momento es muy pronto para sacar conclusiones tan alegremente. En unas elecciones que han girado en torno a la deuda y el rescate, no sorprende que para el pacto de gobierno haya pesado más el carácter antitroika de ANEL que otros asuntos.

    Por cierto, ojo, que cualquier día haremos un debate sobre curling o punto de cruz y algunos acabaréis hablando de Podemos.

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    • Javi, como periodistas no tenemos que dar ni un segundo de concesión a ningún representante público. Analicemos, pues, lo que incluso ha de poder estar por venir. Ahí es cuando me pregunto: ¿qué pasaría si en España Podemos prefiere apoyarse en Alternativa Española antes que, llegado un caso de necesidad, en UPyD? ¿Resultaría un dato baladí, de verdad?

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      • Me vas a obligar a escribir esa frase que me da urticaria: España no es Grecia. AE y ANEL se parecen lo que un huevo a una castaña y, de todos modos, si llegado el caso en España se planteara un pacto de gobierno y UPyD se posicionara contra la austeridad y a favor de la reestructuración en serio, yo no lo vería mal.

        Otra cosa es que no me guste un pelo su programa en educación o inmigración pero si ha sido un acierto o no, sólo el tiempo lo dirá.

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  3. Si no existe ninguna mujer apta y de la confianza de Tsipras…ello o habla mal del país ( lo cual no me extrañaría) o habla mal de Syriza y Tsipras. Que no exista una sola mujer entre el grupo de ministros o consejeros, personalmente, no lo concebiría ni en España ni en Euzkadi.

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    • Desde luego, como dice Abel, en otros países europeos no sería nada normal que entre las diez personas más preparadas para formar un Gobierno no hubiese ninguna mujer. Pero no sé hasta qué punto esto es normal o no en Grecia. En cualquier caso, esto pone en evidencia al país heleno.

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  4. Guillermo, no creo en la paridad. Sí en que nada en política es casual e importan, y mucho, los gestos. Un Gobierno sin mujeres en pleno siglo XXI es, por decirlo claramente, irreal. Y fíjate si me preocupa lo del ministro de Defensa carcundio que en mi artículo critico la elección de los Griegos Independientes en vez de To Potami. ¿Por qué? Por puro electoralismo.

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  5. ¿Por qué debería haber alguna mujer en el Ejecutivo de Tsipras? Si él cree que las diez personas mejor preparadas para llevar esos ministerios son las que ha escogido, ¿qué hay de malo en que sean todas varones? Yo no entiendo por qué hay Gobiernos con gente nombrada tan sólo para cumplir con un determinado cupo. ¿Habría que incluir a algún hombre si las diez personas con más aptitudes fueran mujeres? “Tía, lo siento, pero de lo que te hablamos, nada. Te quedas fuera porque tenemos que incluir a un pavo”. Miguel Ángel, te preocupa la parida de la “paridad” pero no que el nuevo ministro de Defensa sea un ultra antisemita.

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