La atomización de la izquierda española

La izquierda está que arde. Pedro Sánchez ha destituido al secretario general del Partido Socialista de Madrid, Tomás Gómez, a raíz de la investigación policial de un caso de corrupción, y Tania Sánchez ha abandonado IU de Madrid para formar un nuevo partido político que busque la convergencia con otras formaciones progresistas. Mientras tanto, Podemos se ha consolidado en las encuestas como alternativa de gobierno. Equo, las plataformas Ganemos… En este año plagado de citas electorales los ciudadanos podrán escoger entre un buen número de opciones de izquierda. A continuación, tres firmas dan su punto de vista a tortazos sobre la atomización de esta tendencia política en España.

combate_20

 

Por la independencia de clase

Borja Palacios

Efectivamente, las luchas intestinas y la perenne desunión constituyen un mal endémico de la izquierda. Hay divisiones justificadas: la constitución de la III Internacional ante la deriva reformista de los partidos socialdemócratas, o la puesta en pie de la IV Internacional como reacción a la degeneración burocrática de la Revolución de Octubre y el secuestro de la naciente democracia obrera.

Al mismo tiempo, ha habido uniones perversas que pusieron la lucha de los trabajadores al servicio de fines ajenos a sus propios intereses como clase; el Frente Popular de 1936 constituye buena muestra de ello.

Centrándonos en el presente, cabría preguntarse: ¿unión con quién y para conseguir qué fines? La unión con el partido de Pedro el Guapo –lo que incluye a sus satélites tipo EQUO, Iniciativa per Catalunya y similares– carece de sentido toda vez que estamos ante un partido que constituye un mero sostén “progresista” de un régimen que no representa los intereses de los trabajadores.

A partir de ahí, surgen más dudas. Izquierda Unida es un proyecto contradictorio. Si bien está compuesto por valiosos militantes a título individual, como colectivo ha demostrado sobradamente su incapacidad no ya para ser un referente de la izquierda de ruptura, sino también para denunciar de un modo contundente el latrocinio estructural del dinero de todos en beneficio de la casta-caspa más chusca. Andalucía es buena muestra de ello. No vamos a extendernos nuevamente sobre los cada vez más moderados PODEMOS-PODRÍAMOS-PUDIMOS, puesto que su preocupante evolución ya ha sido comentada en esta web anteriormente.

Así las cosas, parafraseando a Lenin: ¿qué hacer? En primer lugar, en tiempos de reflujo revolucionario, resulta imperativo defender una postura principista de ruptura, sin ambages, dando continuidad al hilo revolucionario, para desde ahí pasar a la ofensiva. Ofensiva que ha de incluir necesariamente un diálogo e interpelación directa a los sectores más combativos y avanzados de organizaciones estructuralmente reformistas, pero que contengan elementos individuales valiosos para el combate. Ello, con el objetivo de no caer en un sectarismo iluminado, ni en la enfermedad infantil del izquierdismo.

En definitiva, es obligación de la izquierda revolucionaria no desligarse de las masas trabajadoras, dirigiéndose continuamente a las mismas, para atraerlas a posiciones revolucionarias, de clase, que garanticen la defensa de sus propios intereses, que son los de la mayoría, denunciando las falsas ilusiones que se esconden tras esos conceptos vacíos de todo significado como “democracia” o “ciudadanía”.

Autopista para Podemos

Miguel Ángel Malavia

Ya no es necesario que Podemos apele a la furia ciudadana para que los desengañados de la política se echen en sus brazos y los voten en masa. La eterna división de la izquierda española, cuyo símbolo fueron los balazos entre anarquistas y comunistas en la Barcelona de la Guerra Civil, ha cristalizado en nuestra democracia en un sinfín de siglas enfrentadas entre sí. El más claro ejemplo de esto lo estamos viviendo estos días en Madrid con las hasta ahora principales fuerzas del progresismo: PSOE e IU.

Pedro Sánchez, un pragmático que ya se ha acostumbrado a amanecer cada día con un puñal distinto en la espalda, ha dado al fin un golpe sobre la mesa: se ha cargado a Tomás Gómez, una lacra que perdía votos a chorros y que encima se hacía acompañar de sospechosos de incurrir en lo turbio. Si su carrera hacia la presidencia de la Comunidad de Madrid se ha visto al fin cortada, no menos tocada queda la candidatura de Antonio Miguel Carmona, reconocido “tomasista”, al Ayuntamiento de la capital. Con el PSM roto, amenazas de llevar la disputa ante un juez, una gestora tratando de campear el temporal y “hunos y hotros” (que diría Unamuno) lanzándose ponzoña, ¿cómo pretenden los socialistas emular los tiempos de bonanza en que Leguina dibujaba cinturones rojos?

Aun así, lo más significativo, relacionándolo con el auge de Podemos, es lo que ocurre en IU. El antiguo PCE que ya se empezara a hacer pedazos al querer pegarle la patada a Carrillo y cuya división en camadas no ha ido a menos en el formato verde de IU, atraviesa hoy su particular travesía por el desierto. Los nuevos rostros surgidos del 15-M, capitaneados por Alberto Garzón, no ven un trauma en abrazarse (sin consumar ni romper la marca) con los podemitas. Los viejos zorros de la madriguera (Cayo Lara y Gaspar Llamazares…, también enfrentados entre sí) saben que, si acuden a las urnas bajo el paraguas del huracán Podemos, acabarán diluyéndose cual azucarillo.

En el fondo, entiendo a los viejos arcanos que han forzado la marcha de Tania Sánchez (la mano que mecía su cuna era la de Alberto Garzón antes que la de Pablo Iglesias): tiene que ser muy jodido llevar cuarenta años queriendo ser la alternativa al socialismo para ver cómo un partido surgido hace solo unos meses te pasa por “tu” banda izquierda y mete el gol. No olvidemos que los comunistas ya pasaron otros cuarenta años siendo los referentes de la izquierda en tiempos de la dictadura, la clandestinidad y el exilio… Todo para ver cómo un Felipe González impoluto, este pasándoles por el área del volante centro-derecho, les superaba para meter otro gol por la escuadra. Y es que lo de Podemos no es nuevo para ellos…

¿Qué queda al final de todas esas divisiones que, según muchos, hacen atractiva en el fondo a la izquierda? Esta vez, morir. Podemos, un extremo zurdo que finge no subir la bola por ninguna banda, ya tiene preparado un punterazo.

¡Viva el Frente Popular de Judea! ¡Muerte al Frente Judaico Popular!

Javier Moya G.

Quedan menos de tres meses para las elecciones municipales y autonómicas y el ambiente está raro. En Madrid, tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento, las elecciones de 2015 parecen un “ahora o nunca” para desalojar a la derecha de la poltrona. En el ayuntamiento hay motivos para la esperanza en forma de candidatura conjunta entre el espacio ciudadano Ganemos, con miembros de IU, y el partido Podemos. Ha habido entendimiento entre fuerzas que apuestan por el cambio y han decidido sumar.

Sumar. Esa palabra tabú en el diccionario de la izquierda. Todavía me despierto con sudores fríos en medio de la noche cuando recuerdo la aparición de Ángel Pérez hace unos pocos días en ese canal que gestionan los obispos pero pagamos todos. En ese delirante show se acusaba a Tania Sánchez de “caballo de Troya”, de traidora y de topo. No me entusiasmaba como candidata, pero reconozco que tenía motivos de sobra para marcharse aunque se haya equivocado en los tiempos. Y mientras, ese votante de derechas de toda la vida, disfrutando del enésimo espectáculo de destripamiento entre “camaradas” y “disidentes”. La cizaña para que estalle la guerra entre IU y Podemos está sembrada por muchas manos.

Pero si las fuerzas que están por el cambio en Madrid se tiran los trastos a la cabeza, no siempre es por culpa de factores externos. Es cierto que en Madrid, centro financiero y de negocios, la derecha parte en cualquier elección con varios cuerpos de ventaja. También lo es que el juego sucio fomentado desde los que han montado su cortijo en Madrid en estas dos últimas décadas será feroz. Pero mal haría la izquierda en no hacer autocrítica de por qué, en los momentos clave, pesa más lo que separa que lo que une.

Creo que la convergencia entre IU y Podemos es necesaria y muy deseable para Madrid, aunque habrá que ver cómo afecta la espantada de Tania Sánchez a la coalición de izquierdas. Una coalición que, por cierto, nunca consiguió situarse como alternativa real de cambio ni en la Comunidad de Madrid ni en el ayuntamiento cuando enfrente tenía a uno de los gobiernos más impopulares de la democracia. Algo se estaría haciendo mal. Pase lo que pase, si olvidamos que nuestro verdadero enemigo son los romanos, estamos jodidos.

Anuncios

12 pensamientos en “La atomización de la izquierda española

  1. Le recomiendo a Borja que siga el debate sobre la ley por el Crecimiento, la Actividad y la Igualdad de oportunidades que se está dilucidando en Francia. Esta batalla, que se libra en el seno del socialismo francés, ya no es entre izquierdas y derechas sino entre socialdemócratas y social-liberales. En eso se ha transformado la izquierda ahora: Keynes o Friedman. No Marx o Lenin. Ninguna mente lúcida plantea hoy el marxismo como solución para nada. Y siguiendo su argumentación le diría que hasta el animal que se elige es importante. No es lo mismo ser el cerdo Mayor que el caballo Boxer, como no es lo mismo ser un perro que un ave. Me parece bien que usted siga en la trinchera y pensando que todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo. El desarme ideológico de la izquierda clásica -a la que algunos siguen aferrándose- no lo ha producido solo el “enemigo”, como usted dice, sino los burros Benjamín y, sobre todo, los hechos horrorosos que cometieron el cerdo Napoleón y el señor Fréderick por defender tan altos ideales como la dictadura del proletariado y la superioridad de la raza. Esa pelea de gallos -rojos y negros- llevó a la humanidad al desastre. Así que ya me callo, me quedo sin gallo.

    Me gusta

    • Estimado LG, no tiene por qué callarse Usted, ni mucho menos. Condeno los horrores del estalinismo y me alegro de que cite a un autor que luchó en las filas del POUM.

      En cuanto al fondo del asunto, en mi opinión la defunción de la izquierda sí que se debe en buena medida a su constante adaptación desde principios de los años 80 a las viejas-nuevas ideas del thatcherismo. Dicho corrimiento permanente hacia la derecha ha supuesto la bancarrota ideológica de la socialdemocracia europea que actualmente carece de proyecto propio. Como consecuencia, los partidos “socialistas” han quedado reducidos a meras marcas ideológicas “progresistas” que la gente “compra” mediante su voto. El proyecto queda reducido a una mera identificación psicológica de los electores con un producto de marketing vacío e inerte pero envuelto en unas siglas con historia y raigambre. PP o PSOE, es como elegir entre la Nocilla y la Nutella.

      De George McGovern a Bill Clinton, de James Callaghan al New Labour, y mi favorito, Gerhard Schröder, de canciller alemán a empleado de Gazprom. ¿Qué esperanza pueden representar para los trabajadores los partidos políticos que hay detrás de tales personajes? La socialdemocracia ha sido barrida por la historia y solo hay restos de socio-liberalismo, una mera variante del centro-derecha con propuestas para limar las aristas más indigestas del capitalismo, poco más. En lo mollar, centro-derecha y socio-liberalismo coinciden.

      Francia precisamente es buena muestra de ello. Con uno de los PS más a la izquierda de todo el continente, la descomposición es acelerada: hace unos años el ala socialdemócrata, encabezada por Jean-Luc Mélenchon, abandona el partido para tratar de construir algo medianamente consecuente con el PCF y sectores provenientes de la LCR/NPA. Descomposición cada vez más acelerada tras la elección de Valls.

      Volviendo al POUM, Andreu Nin decía que la revolución social no se desarrolla en línea recta, de ahí a lo que representa la “socialdemocracia” actualmente hay un trecho inasumible para cualquiera que quiera seguir manteniéndose en algo digno de ser considerado solución para los intereses de los trabajadores.

      Me gusta

  2. Mi pequeña aportación al foro:

    La izquierda atomizada gracias a los medios de comunicación que son, a día de hoy, los que eligen dar o no dar espacio a ciertos personajes que pueblan la izquierda española.

    Y de dicha izquierda, como si de un casting de GH se tratara, eligen a aquellos individuos que mejor se amolden a sus intereses, que no son otros que destrozar aún más las ya menguadas organizaciones de los trabajadores.

    No es casual de esta manera, que los más “mediáticos” (¿son mediáticos porque salen en la tele, o salen en la tele porque son mediáticos?) sean los más ambiciosos en el plano personal. Que no dudan en sabotear a sus propias formaciones con el fin de medrar políticamente, sobretodo si saben que cuentan con el apoyo de ciertos medios (Publico y Eldiario).

    Estoy hablando de Tania Sanchez, la tertuliana que se dió cuenta de que la única manera de unir a la izquierda era creando un nuevo partido con su grupo de irreductibles. Público lo defendió como lo nuevo contra la vieja guardia, yo lo llamo Tamayazo pre-electoral, otros chaqueterismo, y hay quien lo llama renovación de la izquierda; cada loco con su tema.

    Estoy hablando de Balbuceos Garzón. El Bruto de Izquierda Unida: “¿tú también hijo mío?” le deberá espetar Caio “Julius” Lara el día que Garzón haga uso de su televisivo puñal para ser refrendado por las bases de lo que quede de IU. El tic tac habrá comenzado entonces para dicha formación.

    Estoy hablando por supuesto de El Círculo y sus líderes escondidos detrás de la sábana a esperas de que pase el temporal mediático. Sus únicas apariciones son para denunciar que:
    1.- hay unos que les tienen mucho miedo porque son casta pero
    2.- que hay otros que no son casta pero que son banqueros y
    3.- una tal Botín que votaría a Podemos; pero ojo
    4.- cuidao con los bancos y con la troika y
    5.- el patriotismo no es llevar una pulsera de españa sino cargar tintas contra la casta pero sin dar nombres.

    También podemos hablar de tertulianismo político en el PSOE, y su personajillo TEO de los oficios.
    El pim pam de la izquierda:
    -pim pam! OTAN!
    -pim pam! privatización!
    -pim pam! cal viva!
    -pim pam! cheque bebé!

    Con Pdro Smiles en sentido contrario, primero el político, luego transmutado en tertuliano o en secundario de cualquier programa que cumpla con el código de honradez del PSOE (el hormiguero, por poner un digno ejemplo). El candidato de la revista de peluquería.

    Lo que no se esperaban, o sí, quién sabe, es que la televisión no se reduce a la cara bonita de podemos, sino que también tiene un nuevo partido, limpio y cristalino que vender a la ciudadanía.

    La política española se podría resumir en: varón blanco joven atractivo y tertuliano.
    (y luego tenemos a Mariano)

    Me gusta

  3. 1) Malavia, quien aspire a ver una revolución social pura, no lo podrá hacer jamás. Obviamente no aspiro a implantar la dictadura del proletariado en unos pocos meses. Para mí lo esencial es poner los medios de producción al servicio de la mayoría, así de sencillo, eso se puede concretar de maneras diversas. Por eso el programa del PODEMOS inicial era tan interesante cuando hablaba de jubilación a los 60, socialización de los sectores estratégicos o la prohibición de despidos en empresas con beneficios. Todo ello ha de ir necesariamente unido a una reflexión sobre si deseamos que las fuerzas productivas sigan creciendo ilimitadamente. Tal vez deberíamos echar un poco el freno para ser y no para tener. Además, el cambio ha de tener carácter internacional, no darse exclusivamente en un país aislado.

    2) El concepto de clase social no es algo estático, es algo anterior a Marx y que resulta palmario sigue existiendo en la actualidad. Evidentemente el fordismo ha desaparecido y con ello el sujeto revolucionario clásico de la izquierda. En estos momentos de depauperación de las condiciones de vida de una gran parte de la población, lo que ha acontecido es el nacimiento de una nueva clase social, el “precariado”, la cual puede abarcar parados expulsados definitivamente del sistema productivo, autónomos que a duras penas subsisten trabajando 12 horas al día, o jóvenes híper cualificados que a pesar de todo tienen unos ingresos que no superan los 1000€ mensuales.

    3) La cuestión estriba en determinar si todo esto es algo “natural” o si por el contrario responde a una operación para repartir la riqueza de otro modo. En mi opinión es lo segundo, no es algo casual o aleatorio, es un proyecto ideológico cada vez más acentuado y que se pone en marcha en la década de los 80. Ya se ha comentado en esta web en otras ocasiones, desde hace tres décadas aproximadamente hay un proyecto de ruptura del consenso de posguerra.

    4) Por eso la lucha de clases sigue siendo fundamental para entender las relaciones sociales. No es una herramienta que agote todas las contradicciones de intereses existentes en nuestra sociedad. No obstante, resulta capital para entender lo nuclear, esto es, qué posición ocupa cada uno y cuáles son sus intereses como clase: trabajadora o dueña de los medios de producción (esquematizando mucho el discurso).

    5) Ello enlaza con lo que afirma LG: lo que tradicionalmente se ha venido entendiendo por izquierda es algo muerto, salvo pequeñas vanguardias que tratan de resistir contra viento y marea. Esto tampoco es aleatorio o casual, es fruto del desarme ideológico y de la progresiva asunción de los postulados y proyectos del enemigo. El problema es que el color del animal sí que es importante: cuando canta el gallo negro es que ya se acaba el día. Si cantara el gallo rojo otro gallo cantaría.

    Me gusta

  4. ¿Atomización? ¿Pero qué atomización? Carajal patrio. Con el ánimo de polemizar, tengo que decirle al comentarista Borja Palacios que no es fácil encontrar en las obras de Marx una definición precisa de clase social. Lenin lo complicó un poco más al señalar que son grupos en los que uno se puede apropiar del trabajo de otro. En resumidas cuentas, tanto Marx como Lenin –emulando a Hegel y Feuerbach, más Marx que Lenin- afirmaban que los hombres se identifican con su clase y pierden toda esencia humana. Craso error. Como si Monedero, Iglesias o Errejón, Sánchez, González, Zapatero o Guerra, Díez, Sánchez Gordillo o Lara pertenecieran al lumpenproletariado. ¡Venga ya!

    Señores, en resumen, la pregunta que hay que hacerse es la siguiente: ¿existe la izquierda? Bueno, sí existe. De un modo teórico, pero también histórico. Porque la izquierda hoy está muerta. Al menos, la izquierda que hemos conocido tras la revolución francesa y la revolución industrial y, si me apuran, hasta la caída del Muro de Berlín. Es un cadáver. Y cuanto antes nos hagamos a la idea, mucho mejor. La definición clásica de derecha e izquierda no existe. Y no existe porque el mundo ha cambiado. Lo que sucede es que no nos hemos enterado. O no queremos enterarnos. ¿De verdad creen que un laborista inglés o un demócrata norteamericano no hablan el mismo lenguaje que un democristiano de la CDU o un conservador del PP? ¿De verdad creen que un conservador británico no comparte cuitas con un socialdemócrata liberal del SPD o del PSF? ¡Pero en qué mundo viven! Me viene a la mente la famosa frase de Deng Xiaoping: ¡Qué importa que el gato sea blanco o negro, lo que importa es que cace ratones! ¿Pero es que no se han enterado de que la guerra va por otro lado? Que ahora las acciones se realizan teniendo en cuenta la globalización.

    El mundo se ha hecho pequeño, muy pequeño. Pero mandan los de siempre. A los que les gusta el poder. Y esos no tienen ideología. No son de izquierdas ni de derechas. Son de sí mismos. ¿Es que Xi Jinping es de izquierdas? ¿Lo es Putin? No me pongan, por favor, el ejemplo de los Castro o de Maduro, o de Siryza, o de Podemos. No caigan tan bajo. Para mí, y resumo, lo que me interesa son la justicia social y la libertad, el respeto a la vida y la propiedad privada, el derecho a opinar, la ética y los valores morales, la familia, el trabajo, la defensa del fracaso y el volver a empezar, la defensa y ayuda al débil para que se levante. O sea, lo de siempre. Pero no me vengan con izquierdas y derechas.

    Con razón decía Chesterton que hay sociedades que se distinguen claramente aquí y allá en la historia, que pasan de la prosperidad a la pobreza o de la gloria a la insignificancia, o de la libertad a la esclavitud, no solo en silencio, sino con serenidad. Se han acostumbrado a su propia sinrazón; el caos es su cosmos. El problema hoy es que ciertos poderes y privilegios se han extendido por el mundo de un modo tan incontrolable que escapan tanto al poder de los moderadamente ricos como al de los moderadamente pobres. Están fuera del alcance de todo el mundo salvo de unos pocos millonarios…; es, decir, los avaros. Estoy con mi admirado Chesterton cuando afirma que antaño los ricos se afanaban y ufanaban para convencer a los pobres de que no les quitaran sus propiedades. Hoy es a los ricos a quienes hay que enseñarles la existencia de la propiedad privada, y sobre todo de la vida privada.

    Me gusta

    • Pues no se tampoco cual es la definición de izquierda, si pensamos en términos de progresismo us conservadurismo, yo diría que esa dicotomía no desaparecerà nunca, claro que creo que antes de Marx existía izquierda y que se puede ser de izquierdas y pensar que la “lucha de clases” no lo explica todo.

      Me gusta

  5. La izquierda revolucionaria se define por sus propuestas de ruptura, no simplemente por unas siglas concretas. Así, claro está, hay sectores revolucionarios en IU o en Podemos. Centrándonos en unas siglas concretas si es lo que quieres, sin entrar en un análisis muy minucioso de cada proyecto, se podrían citar las CUP, atención a su deriva apoyando a CiU, o la CUT de Gordillo. Con mucha menor importancia cuantitativa, dado su reducido número de votos y militantes, existente otros pequeños destacamentos que luchan denodadamente por mantener viva la llama revolucionaria. Pero repito, no es cuestión de siglas, las propuestas principistas son lo importante.

    Me gusta

  6. Una pregunta, una duda para Borja ¿Quién es la izquierda revolucionaria que ha de realizar esa labor de interpelación a los sectores menos reformistas o “más valiosos” de Izquierda Unida, PSOE o Podemos (ojo que ellos repiten que no son la izquierda)?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s