De nuevo, elecciones

El pasado 3 de mayo se cumplía el trámite constitucional por el cual el Rey Felipe VI disolvía las Cortes de la XI Legislatura y convocaba elecciones para el domingo 26 de junio. Los resultados del 20-D dejaron un Parlamento más fragmentado en el que ha sido imposible conseguir un acuerdo de gobernabilidad. Cuatro pesos pesados se desafían esta semana para dar su visión de lo que ha sido esta corta legislatura y lo que puede pasar el 26-J.

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El bis de los teletubbies

Guillermo Llona

Tonto el que no tuviera un millón de líneas rojas. Y así, pasando en moto de nosotros, nos llevaron al día de la marmota. Huída hacia delante para no afrontar los problemas de fondo de una democracia contrahecha, decadente. Huída hacia delante con próxima parada el 26J. Pero oiga, que nos quiten lo bailado en el Congreso: el presidente, Patxi López, tratando de tú a sus señorías –hey, nigger!–, el regreso del supuesto affaire de Felipe González con la cal viva o los diputados de Podemos convirtiendo el hemiciclo en un corral de comedias.

De la tele en dos colores –la del “¿eres más de Cánovas, o de Sagasta?”– hemos pasado a la tele en cuatro colores. ¡Ni punto de comparación! ¡Ahora hay muchísimo más donde elegir! Claro que sí, señor, usted convénzase a sí mismo. Amortizado el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos, tras los próximos comicios temo una de estas dos posibilidades: o que el teletubbie azul y el teletubbie naranja salgan del armario, proclamen a los cuatro vientos su amor y formen un Ejecutivo de querencias jacobinas o que el teletubbie rojo y el morado –Tinky-Winky no, el otro al que le mola apuntar entre ceja y ceja a los periodistas que no le gustan– reediten el Frente Popular del 36 y se hagan con La Moncloa. Opción A contra los derechos y libertades de los pueblos, opción B contra los derechos y libertades de los individuos. Vamos, macumba o muerte.

¡Menos mal que el cuarteto de marras asegura que en este bis hará una campaña austera! Pero hay truco: los cuatro acaparan telediarios y tertulias. La televisión, que es donde se celebrarán en realidad estos juegos, ya es suya.

Creo que el portavoz del Partido Nacionalista Vasco en la Cámara Baja, Aitor Esteban, acertó cuando echó la culpa del déjà vu que vamos a sufrir a la falta de cultura de pacto de que adolece la política española. De hecho, tengo para mí que sería bueno que los partidos que integrasen el nuevo Gobierno garantizasen su estabilidad pactando con una formación como la de Esteban, experta en llegar a acuerdos y hacer las cosas con sentido común. Pero… ¡para qué nos vamos a engañar! ¿Saben qué pienso? Que este invento tiene cada vez peor pinta. Y que De Guindos soltó esa carcajada cuando Dijsselbloem le planteó la “gran coalición” porque sabía que este país da para lo que da. No sé… Me imagino a nuestro ministro de Economía con la maleta ya preparada para un retiro dorado en Panamá. Por citar un país caribeño cualquiera, vaya.

No hay tiempo que perder

Borja Palacios

De asaltar los cielos, a asaltar el BOE, la poltrona, pisar moqueta y repartir carguitos entre amigos y familiares. Sucintamente, así podríamos resumir la acelerada evolución de Pablemos y Cía.

Podemos fue en un primer momento expresión de un incipiente movimiento de lucha de clases en el marco de la crisis económica de los últimos años. En este sentido, desde las elecciones europeas del año 2014 Podemos ha pasado por varias fases. En un primer momento, condensó las ansias de cambio de amplios sectores de las clases populares, dotándose de una estructura más o menos asamblearia. Posteriormente abandonó las aristas de su programa más difícilmente digeribles por la nueva estrategia socialdemócrata puesta en marcha, convirtiéndose en un partido reformista más, con una estructura vertical, un carácter monolítico y una cada vez más preocupante adoración al Gran Timonel. Este giro derechista y esquizofrénico queda culminado tras el 20D con las propuestas dirigidas al PsoE para formar un indescifrable gobierno de cambio y de progreso. Un Partido “socialista” y “obrero” que los días pares es la media naranja perfecta, los días impares miembro de la casta y los fines de semana el partido de la cal viva.

Todo esto hace que una hipotética coalición de cara al 26J entre Podemos y los restos del PCE no presente el más mínimo interés real para todos aquellos que verdaderamente apuestan por una alternativa de ruptura y netamente anti capitalista. La ilusión que en su momento pudo representar Podemos ha sido totalmente enterrada por la deriva derechista de sus dirigentes. En la actualidad defienden un programa neo reformista, socialdemócrata, de total adaptación al capitalismo en el marco de la democracia liberal, sobre la base de los centralistas y burocráticos planteamientos organizativos de los partidos estalinistas (de donde provienen buena parte de sus dirigentes).

La triste experiencia de lo sucedido en Grecia pone de manifiesto el nulo recorrido que en la realidad pueden tener las promesas electorales que combinan las reivindicaciones populares con la defensa del sistema capitalista. Así, frente a las ilusiones neo reformistas auspiciadas por los dirigente de Podemos e IU surgen iniciativas como la que da título al presente artículo (sintiempo28n.wordpress.com), que denuncian las falsas ilusiones de una hipotética coalición con Pedro Sánchez y apuestan por la construcción de un partido revolucionario para la clase trabajadora.

Esto con Franco no pasaba

Javier Moya G.

Está todo el mundo un poco revolucionado con eso de volver a las urnas y se oyen muchos comentarios cuñadiles sobre estos políticos incapaces de ponerse de acuerdo para formar gobierno. Cosas que pasan. Que en España no estemos acostumbrados a repetir elecciones no quita para que esta sea una contingencia normal dentro de cualquier sistema político democrático. No debería crear el mayor trauma, sobre todo porque no creo que los resultados vayan a ser muy diferentes a los del 20-D (salvo acuerdo Podemos-IU). Todos los partidos han preferido darse mus, así que se vuelven a repartir cartas y entonces, sí que sí, habrá que jugar. Con toda normalidad. Ya veremos quién acaba arrepintiéndose de no haberse quedado con las cartas que tenía.

Reconozco que me da cierta grimita el discurso antipolítico que se está incubando en la calle por culpa de la repetición de las elecciones. Con Franco era todo mucho más fácil; ni había que perder un rato del domingo para votar, ni negociar, ni llegar a acuerdos. Porque todos sabemos que lo que hacía Franco no era política.

Yo lo tuve claro desde la misma noche de las elecciones. Lo mejor que le podía pasar a la izquierda era una repetición de las elecciones. Siempre y cuando unos y otros dejen de lado el forofismo y sean capaces de construir juntos una alternativa para ganar el 26-D. Por lo que se ve, ese matiz de salir a ganar es lo que no gusta. No le gusta al bipartidismo, obvio, pero tampoco al sector carca de IU. Por suerte, Alberto Garzón, responsable de que su coalición lograra salvar los muebles el 20-D, lo tiene claro. Podemos, que también le ha visto las orejas al lobo, parece más abierto a un acuerdo que hace cinco meses.

De momento nadie tira las campanas al vuelo, son muchos asuntos los que hay que cerrar. Yo solo espero que tanto unos como otros sean conscientes de lo que está en juego y sean capaces de ceder para conseguir un acuerdo. Un acuerdo que no está ni lejos de cerrarse pero que ya ha puesto nerviosos a PSOE y PP. A unos les entran sudores fríos con el sorpasso, a los otros la candidatura conjunta Podemos-IU les podría arañar algún escaño conseguido en diciembre gracias a las bondades de la ley electoral española. Pase lo que pase, parece que por una vez un partido a la izquierda del PSOE llega a unas elecciones con la idea de ganarlas. Y lo que es peor, sin pedir perdón por ello.

La gran estafa española

Miguel Ángel Malavia

No voy a ocultarlo: he disfrutado íntimamente con el fracaso de nuestra clase política actual, que ha sido retratada como una fanática de las líneas rojas. Aunque solo sea por efecto reflejo, pese a que muchos no quieran reconocerlo, la vilipendiada España de 1978 ha salido del letargo y se ha erigido hercúlea y chulapa, exhalando un “aquí estoy yo” en la cara de nuestros politicastros profesionalizados y de muchos españolitos olvidadizos o cegados por la hiel.

Gran parte de la muchachada llevaba años abjurando del “podrido régimen del 78” y de nuestra Constitución del consenso, tachándola sin más de viejuna. Cierto que no fueron años ideales, cierto que las élites que nadaron en la abundancia en un régimen dictatorial siguieron haciéndolo en tiempos democráticos (aunque mudando de chaqueta) y cierto que hubo episodios de violencia que estuvieron a punto de echarlo todo abajo. Sí, eso es cierto, pero refulge otra verdad más potente: con nuestras taras, los españoles somos hoy más libres de lo que lo hemos sido nunca. La democracia actual, en base a una Constitución no politizada (algo inédito en nuestra Historia), es un lienzo en blanco que puede ser pintado por cualquiera que sea amparado por la voluntad popular: desde el inerte embalsamado Rajoy hasta el agitador populista Iglesias.

Sin embargo, todos ellos han sido incapaces de dar el mínimo paso y se ha consumado el peor de los desastres en política: el diálogo vacío no ha dado ni para formar un Gobierno. Y lo peor es que todos lo sabían: nadie estaba dispuesto a dar un paso realmente audaz. En la misma noche del 20-D todos los responsables de esta extravagancia ya sabían lo que pasaría. Pero hicieron un paripé. Nos engañaron. Ha sido una colosal estafa.

Santiago Carrillo y Adolfo Suárez siguen encarnando lo mejor de nuestra España constitucional. Representantes antitéticos de las dos Españas, ambos renunciaron a sus líneas rojas, se expusieron al fuego cruzado de muchos de los suyos (lo que les acabó costando ser devorados por estos) y, junto a los grandes políticos de la Transición, de casi todas las siglas y corrientes, se abrazaron al consenso como el único modo de renacer de una guerra civil y una dictadura. Lo de entonces sí tuvo mérito: era mucho más difícil que armar un Gobierno. Y lo lograron.

Tenemos otra oportunidad el 26 de junio. El lienzo sigue estando en blanco. ¿Cogerán el pincel políticos con altura de miras y que no vean a los ciudadanos que no piensen como ellos como extraterrestres? Porque de eso se trata.

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5 pensamientos en “De nuevo, elecciones

  1. La gran sorpresa de las próximas elecciones va a ser el giro de Sánchez hacia el centro diestro a partir del 27J. No tiene otra salida…si es que sigue como líder del PSOE, que estaría por ver. Y entonces volveremos a acordarnos de aquella frase : “Qué es lo que no entiende sr. Rajoy; no es no”. Pues va a ser que sí. Al tiempo. Y entonces todos diremos que para ese viaje no hacían falta alforjas. Me apuesto un café.

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  2. Y qué más da. Cuando nos demos cuenta de que las soluciones a los problemas de cada uno no van a a venir en papel regalo desde el Congreso, empezaremos a entender algo. Los partidos se dan mus como nos lo damos los españoles, porque es lo que estamos acostumbrados a hacer. Somos animales de costumbres, de hábitos. Que cada uno mire cuáles quiere cambiar y se ponga en movimiento. Aunque también podemos quedarnos pegados al televisor. Las telenovelas siempre han tenido mucho tirón, y claro, estamos a punto de conocer ¡al padre de la criatura!

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  3. Lo del “lienzo en blanco” de Malavia no tiene un pase. El lienzo y los pinceles están trucados, y en estas condiciones es muy difícil que no gane la banca. Alberto, ves la tele en cuatro colores, y así es más fácil ser optimista.

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  4. Nada, no voto ganador, no lo tengo claro. Sera la primavera o la lluvia intermitente… pero como están las cosas, hay que tener ganas de escupir veneno. Ha sido leeros y encenderme todo uno. Y eso que acabo de publicar frases motivadoras para empezar con fuerza la semana. Y, aún así, os diría: “Seamos positivos porque también es una opción”.

    Se van a repetir las elecciones porque nuestros representantes no se ponen de acuerdo y punto. No han sabido repartírselo y acceder a la cota de poder que cada cual considera suficiente. Salud democrática es volver a votar si esto ocurre. Que cada español somos un seleccionador nacional, está claro.

    Los pasados resultados electorales fijaron el mapa político de forma nuclear: los españoles queremos un gobierno de coalición pese a la protección del bipartidismo potenciada por nuestro sistema electoral. Y con motivo de estas elecciones del 26J, en algunas líneas, señalo:

    1. Con PP no ha querido pactar nadie. Ellos lo saben y tan panchos, no les pilla por sorpresa. No suman mayoría absoluta con nadie, pues para que ningún partido va a mostrar sus cartas apoyándoles. – Rezan para tener posibilidades de formar coalición con Cs si suman mayoría suficiente y Rajoy para que Cs no acceda a la coalición pidiendo su cabeza.

    2. El PSOE con 5.500.000 votos, no ha pactado con una 3ª fuerza política que suma casi 5.200.000 votos y si con la 4ª… ¡mmm, qué pasó! Ojo tienen sus motivos, pero es quizá la decisión que pueda romper la baraja – Rezan para que Podemos se desinfle y su presumible pacto con IU no fructifique, como la coalición nacionalista en el parlamento de Cataluña, donde un menor volumen de votantes nacionalistas ganaron ampliamente la batalla por los escaños.

    3. Podemos solicitó poder y no le fue concedido. Hizo consulta sobre lo que podrá ser un harakiri político y salió que van a por el doble o nada. – Pablo cuando estudiaba conmigo tenía fama de ser un portento, no dudo que lo es, pero ahora reza por lo que pueda pasar. Porque, ocurra lo que ocurra, va a ser muy incómodo para él. Lo más cómodo hubiera sido cargar el muerto de lo que queda de legislatura a PSOE y coger experiencia política de cara a los próximos comicios. Pero confiados en el pacto con IU, optó por poder o nada.

    4. Cs, que le ha podido dar la puntilla al PSOE y no se ha mojado en su apoyo a PP, ha jugado sus cartas del mismo modo que venía haciéndolo. Opta por acoplarse y punto. – Rezan para que el mapa político siga tan excepcionalmente confuso y que sean la primera opción de coalición para formar gobierno. Mientras PODEMOS no supere al PSOE, respiran.

    Y, no os llevéis a engaño, la cándida y honorable búsqueda de poder no llega a fruto. Por muy de izquierdas que se sea una formación política tienen estructuras organizativas verticales para su operatividad y en última instancia está el “aquí manda mi polla” del líder, en el momento que tenga algo de poder.

    Un abrazo señoras (-es) y muy buena semana!

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