La prostitución divide al feminismo

Hace unas semanas, un grupo de prostitutas reivindicaba su derecho a ejercer su trabajo por elección propia. Algunas, incluso, lo defendían como una acción feminista que empodera a la mujer en el ámbito sexual. La polémica saltó pronto a las redes sociales y puso de manifiesto las diferencias de criterio entre defensores y detractores de la prostitución. Esta semana se suben a la lona cuatro mujeres: dos trabajadoras del sexo, defensoras de su libertad de elección a la hora de realizar su profesión, y dos críticas con la cosificación de la mujer que, dicen, esta actividad supone.

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Todos estamos explotados por el capitalismo

Georgina Orellano *

Es el único debate que genera disidencias hacia el interior del feminismo, generando discusiones y hasta posiciones irreconciliables. ¿Puede ser la prostitución considerada un trabajo como cualquier otro? ¿Qué tipo de legislaciones deberían adoptar los estados? ¿Se puede apelar al modelo abolicionista, a pesar de que es rechazado por organizaciones de trabajadoras sexuales? ¿Es el reglamentarismo el modelo que protegería a las mujeres? Preguntas y dudas que surgen alrededor del debate. Yo apenas me las hice cuando comencé a ejercer el trabajo sexual con tan solo 19 años, pero, actualmente, dirigiendo la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR- CTA), me veo respondiendo a diario en charlas, foros, actividades y hasta debates que se generan en las redes sociales.

La prostitución es un trabajo, pero no un trabajo como cualquier otro. No creo que todos los trabajos sean iguales. De hecho, no se suele ver que se cuestione e interrogue a otros trabajadores como se cuestiona e indaga sobre la vida y toma de decisiones de las trabajadoras del sexo. Sostienen algunas que no se debería reconocer como actividad laboral porque implica vender el cuerpo, hay explotación y ninguna mujer elige libremente ofrecer sus servicios sexuales a cambio de dinero… En esta sociedad desigual, viviendo bajo un sistema capitalista, me pregunto: ¿quién no vende el cuerpo? ¿Quién no tiene que salir a trabajar por necesidad? ¿Quién elige libremente en qué mercado laboral insertarse, decidiendo sus cargas horarias y la renumeración económica que se llevará a fin de mes? ¿Quién no es explotado bajo este sistema capitalista que nos cosificada y mercantiliza a toda la clase obrera? ¿Por qué solo se ve la desigualdad de género en el mercado sexual y nada dicen de todos los trabajos de autocuidado que recaen sobre los cuerpos de las mujeres? Son trabajos muy mal pagos y destinados a las mujeres de sectores populares.

Recuerdo que cantidad de veces me dijeron: “Tu trabajo no es digno”. ¿Qué trabajo es digno? ¿Quién se cree superior para medir la dignidad de las trabajadoras? ¿Qué tienen de más digno la espalda, los brazos o las piernas de la genitalidad de la mujer? Aparte, hablar de dignidad entre pobres es caer en la propia trampa del sistema. Ningún trabajo será digno mientras exista el capitalismo. A veces no logro comprender por qué quienes deberían tener solidaridad hacia nosotras son las primeras en cuestionarnos y desacreditar nuestras voces. Una de las principales banderas del feminismo es que toda mujer es libre de decidir sobre su propio cuerpo… ¿De quiénes serán los cuerpos de las putas, pues que nos niegan rotundamente decidir sobre ellos?

Hay mujeres organizadas que están luchando por acceder a derechos laborales y porque se escuchen nuestras voces: ¿desde qué lugar se nos dice qué tenemos que hacer? Si justamente ser feminista es darle la posibilidad de elegir a las mujeres cosas que no necesariamente elegiríamos para una. Somos las propias trabajadoras sexuales quienes debemos poner sobre la agenda política nuestras demandas, construir un propio modelo de legalización hacia el trabajo sexual que sea pensado desde una perspectiva laboral y no sanitarista, como propone el modelo reglamentarista adoptado por pocos países. Son nuestras voces las que se deben comenzar a escuchar. Quizá ese sea el camino para poder deconstruir todo el estigma y los estereotipos que recaen sobre nuestras vidas y que muchos se den cuenta que las trabajadoras sexuales necesitamos tener derechos laborales y mejorar nuestras condiciones de trabajo. Ojalá ese día llegue pronto.

* Prostituta feminista y secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR-CTA).

Mucho más que costillas del hombre

Francisca García Algarra *

Existe un sector minoritario de feministas que defiende decididamente el hecho de la prostitución como un ejercicio de derechos de las personas que trabajan en ella y, también, como una profesión digna y perdurable. Quizá habría que detenerse a pensar qué es lo que pretenden amparar realmente. Entregar el cuerpo a cambio de dinero o prebendas es enajenar la mente, porque mente y cuerpo son lo mismo. Por tanto, renunciar a la integridad del yo es como negar al propio yo.

Muy lejos de moralismos y prejuicios convencionales, es necesario abordar el tema de la venta y uso de cuerpos de una manera profundamente realista. Qué tiene de defendible someterse a lo peor de la doctrina patriarcal, colocarse bajo la bota de los abusos y la humillación; dejarse manosear e invadir por la repugnancia en parcelas íntimas de piel y alma. No se comprende que a unas mujeres que en teoría son luchadoras de sus derechos y se autodenominan feministas les parezca plausible la explotación sexual de otras como ellas.

Esta cuestión puede hacerse extensible a la pornografía, siempre para hombres, que muestra los tics más oscuros del patriarcado nefando en el que vivimos, causa y cómplice de tantos asesinatos “de género”. De ahí a la trata de mujeres para mercadear sexualmente sólo hay un paso en el ámbito de la ignominia. Convertidas en seres de ninguneo, cuya anulación total las esclaviza y encadena como objetos donde hombres faltos de ética y conciencia las someten a su voluntad. Muñecas de un barro ya sucio que gira alrededor del macho insatisfecho, siempre en su rol patético.

No es verdad que prostituirse sea un acto voluntario que no tenga ninguna consecuencia afectiva para quien lo realiza. La sexualidad no es algo tan banal como nos quieren hacer creer. La prostitución es la soledad de un cuerpo frente al asco. Lo que deambula alrededor de este “negocio”, chulos y drogas, racismo y clasismo, es lo menos recomendable para vivir o sobrevivir. Las enfermedades de transmisión sexual están presentes entre clientes y prostitutas; por cierto, desde la pornografía en la que no se usa preservativo, o sea, prácticamente toda, se está fomentando indiscriminadamente la proliferación de dichas enfermedades.

Entonces, ¿a quiénes sirve verdaderamente el comercio de cuerpos como si fueran carne en un mercado, sino a los esclavizadores tiranos que se lucran con ello? El mito de la “irrefrenabilidad” de la sexualidad masculina no es más que un cuento para justificar patriarcalmente el abuso y sometimiento de las mujeres en general, no sólo la existencia de prostitutas. Todo lo dicho anteriormente se preserva como consecuencia de vivir en sociedades machistas construidas por y para los hombres, donde las mujeres no son más que costillas que acompañan y se colocan donde mejor convenga.

* Feminista, escritora y columnista de ‘Diario 16’.

El sexo de pago no es solo cosa de hombres

Ariadna Cases *

A través de redes sociales y hablando públicamente de mi profesión, he visto un creciente interés de las mujeres hacia esta. Crece la cantidad de e-mails de mujeres, preguntas, curiosidades y mucha desinformación; no creen que una prostituta se sienta en paz con su trabajo y pueda sentirse libre. Esta transparencia ha hecho que más mujeres acudan a mí, reafirmando que el sexo de pago no es exclusividad masculina.

Como feminista, tuve muy claro que mis servicios no serían destinados a un solo género. Los hombres van con quien quieren, ¡las mujeres también!

Si no nos dejan hablar como trabajadoras libres, nuestros testimonios desaparecen y generamos una espiral de represión hacia la mujer, se piensa que somos esclavas y fomentamos la creencia de que el sexo de pago es exclusividad masculina. Esto provoca la desigualdad y algunas mujeres se suman a ese abolicionismo ciego causado por una información sesgada que nos cosifica.

Vender o comprar sexo no es delito, tanto sea capricho o necesidad; lo importante son el respeto y acuerdo mutuos, como en cualquier trabajo. La sexualidad no tiene género. Las prostitutas ofertamos sexo, no satisfacemos una demanda de desigualdad, machismo, agresiones, violaciones o misoginia. Hay que escuchar a las prostitutas hablar de nuestra realidad, pues nosotras la vivimos a diario.

Es falso y sensacionalista decir que elegimos la prostitución como única salida. Muchas hemos escogido la prostitución porque, ante la demanda de trabajos o posibilidades ofrecidas, no creemos justas las opciones y no nos resignamos, buscamos más allá y escogemos la prostitución. Es de los pocos trabajos en que la mujer no cobra menos que un hombre y es un trabajo que abraza la diversidad, sin hacer distinciones por género o procedencia. Las mujeres escogemos nuestra tarifa y nuestros horarios y, por supuesto, nadie nos dice a quién debemos atender. Pero, sobre todo, porque el sexo no nos avergüenza. Pasar más tiempo desnudas que vestidas no nos hace inferiores ni vulnerables. En mi caso, hace que ame mi cuerpo y cada día se reinvente mi sexualidad. Da igual que tenga más clientes transexuales, mujeres u hombres. Incluso desnuda puedo decir NO. Que alguien pague por mis servicios no me hace de nadie. Si la persona no acepta ni respeta un NO, es un violador, no es alguien con derechos.

Las mujeres que ofrecemos sexo somos fuertes, feministas. Muchas nos hemos rebelado a aceptar trabajos precarios mal valorados y pagados. No permitimos ni aceptamos que nuestros compañeros masculinos ganen más que nosotras por hacer el mismo trabajo. No necesitamos malos consejos paternalistas o que nos digan que la prostitución nos llevará a una situación de inferioridad moral y de derechos respecto a los hombres. La sociedad ya funciona así. Regular la prostitución desde una mentalidad libre nos ofrece la posibilidad de corregir la desigualdad.

El sexo no crea desigualdad: el sexo de pago no es solo cosa de hombres. Cuando las prostitutas se empoderan, la mujer se empodera sexualmente.

* Escort particular y feminista, escribe sobre su profesión y la mujer en su blog.

El feminismo no es trata de libertad

Marina Pibernat Vila *

En publicidad, la libertad ha sido empleada como reclamo para vender coches, perfumes o loterías. El negocio del sexo, consciente de que la libertad vende bien en la era del consumo, inició hace décadas una campaña ideológica con el objetivo de relacionar la idea de libertad con la compraventa de sexo. No contento con perpetrar la trata de mujeres –rapto, traslado, amenaza, agresión y violación para ser sexualmente explotadas–, el proxeneta, hoy “empresario del sexo”, hizo lo mismo con la libertad: exhibirla enclaustrada en el escaparate de un burdel preparada para generar ingresos.

Evidentemente, a uno de los negocios más lucrativos del mundo no le faltan aspirantes a representante de esta libertad de escaparate, que a menudo aparecen en los medios de comunicación esgrimiendo la figura de la prostituta por voluntad propia. Se pretende así desligar la trata de la prostitución, algo que puede parecer razonable hasta que hacemos números: la oferta procedente de prostitutas libres no cubriría la inmensa y cambiante demanda masculina, por lo que la trata de mujeres es indisoluble del entramado prostibulario para mantener el volumen de negocio. Esta falaz e insistente distinción entre trata y prostitución bien podría responder a la necesidad de un lavado de cara del crimen internacional organizado dedicado a la explotación sexual de millones de mujeres y menores en situación de pobreza y vulnerabilidad social en todo el mundo.

Presentando la compraventa de sexo como un supuesto intercambio libre entre individuos libres, eludiendo cualquier condicionamiento socio-económico, este discurso pro-prostitución convence a potenciales clientes de que es bueno disponer sexualmente de una persona mediante el pago. Así, legitima y expande la demanda masculina que origina el negocio. Insiste también en las bondades de ser parte de la oferta y vender la propia sexualidad. Para todo ello, instrumentaliza superficial y cínicamente cierto léxico tomado del feminismo, mezclado con visiones profundamente individualistas y anticientíficas de la intrincada realidad socio-cultural.

Contrariamente a lo que se suele argumentar, ahí donde el discurso pro-prostitución se ha traducido en políticas de regulación –caso de Holanda, Alemania, Victoria (Australia) o Nevada (EEUU)–, no se ha observado mejora alguna en la situación de las mujeres prostituidas, aunque sí el incremento de la actividad de la trata, que en estos casos puede ampararse mejor en la legalidad.

Para el feminismo como movimiento social, acabar con la explotación sexual de seres humanos, mujeres en su inmensa mayoría, ha sido una prioridad histórica. Como teoría crítica de las relaciones sociales, el feminismo no concibe la prostitución basándose en la libertad individual –cosa que correspondería al liberalismo económico–, sino como fenómeno social estrechamente relacionado con las viejas estructuras socio-culturales patriarcales y de clase. Asumir que debe existir un sector dedicado a ofrecer el acceso a mujeres para satisfacer la demanda sexual masculina significa aceptar implícitamente que las mujeres existen para uso masculino. Algo así tiene repercusiones a muchos niveles, y contribuye a aumentar el machismo y la desigualdad social.

* Feminista y comunista.

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25 pensamientos en “La prostitución divide al feminismo

  1. Mi voto va para Georgina Orellano. Estoy muy de acuerdo en todo lo que dice y en la manera en que lo dice.

    Me asombra Ariadna Cases cuando dice que la prostitución no es sólo cosa de hombres. Es un argumento a la altura de “la violencia de género son disputillas familiares” o “¿qué pasa con las mujeres que pegan a los hombres?”. Siendo partidario de una regulación de la prostitución, asumo toda la sordidez que hay detrás de ese mundo, incluyendo una concepción desigual de la sexualidad. Por eso comprendo algunos argumentos de Marina Pibernat y me remito a los datos que cita Miguel Ángel Malavia sobre la trata como un fenómeno indisoluble de la prostitución. Al menos, de cómo está concebida hoy día.

    La legalización no sería una solución, pero sí un alivio. La única solución tiene que venir de la educación y de la igualdad radical entre hombres y mujeres. Por eso me avergüenzan los comentarios de Roberto Rey y me abochornan como hombre.

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    • yo creo q la diferencia clara entre ambos “bandos”, por llamarlos d alguna manera, es q mientras uno conoce de lo q habla pq lo ha experimentado, otro echa mano a tópicos, estereotipos y prejuicios propios de quien no se ha molestado en acercarse a este fenómeno

      es verdad q Ari está muy verde, pero es interesante lo q cuenta de q ella es la q decide y la q en todo momento tiene el control del encuentro sexual

      en cuanto Georgina pues bueno, si se obvia su ramalazo comunista lo demás es salvable

      es verdad q la prostitución está ligada a la inmigración, tanto entre países como dentro de ellos mismos… ¿pero por qué eso tendría q parecernos mal? quizá habría q plantearse si no sería mejor volver a una situación como la anterior al 2010 descriminalizando la trata no coactiva

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  2. En un mundo ideal, prostitutas como las que aquí escriben (que existen, tienen su experiencia positiva y por supuesto es respetable al máximo, teniendo todo el derecho del mundo a ser consideradas como feministas) serían todas las prostitutas… Mujeres (u hombres o transexuales, por lo que el tema va más allá del feminismo) que libremente ejercen algo que sienten que no las denigra ni las cosifica, que incluso se sienten felices con este trabajo (por mucho que me cueste verlo así). El problema es que solo son un porcentaje mínimo en este fenómeno. La inmensa mayoría (solo en 2015 hubo 978 casos juzgados, según datos de la Fiscalía de Extranjería) son víctimas de la trata (he trabajado mucho en este tema y conozco testimonios escalofriantes) y otras personas que, sin ser presa de una mafia, sí lo son de circunstancias dramáticas. No son “libres”: entregan su cuerpo a muchas personas que les asquean condicionadas por una situación de exclusión.

    Así, no obvio la existencia de una prostitución ejercida en libertad… Pero creo que no debemos perder la perspectiva: es absolutamente minoritaria y el Estado debe invertir muchos recursos en perseguir los excesos contra personas esclavizadas. ¿La utopía? Que todas las prostitutas del mundo sean como Georgina Orellano o Ariadna Cases. Libres y felices. De ser así, apoyaría la regulación como un trabajo normal. Pero, ante la dura realidad para una inmensa mayoría, no lo considero justo. Hoy al menos no.

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    • es habitual q se diga q las chicas q hablan son casos anecdóticos, poco representativos, puntuales… pero estáis viendo q cada vez más y más mujeres dan la cara y hablan no sólo de su vida sino de lo q han visto en este mundo

      es decir, hay mujeres como Montse Neira q cuentan q durante más de 20 años trabajando en diferentes ambientes no ha conocido ni un sólo caso de prostitución forzada (antes decía trata, hasta q vio q ambos conceptos no son equivalentes) o Laura Lee q así lo testificó ante tribunales

      y es lo q nos encontramos, 100% prostitución voluntaria (no diré libre x los condicionantes q podamos tener) pero también 99% trata

      porque señores y señores, ¿se han molestado en conocer la definición jurídica de trata? estamos hablando de la simple asistencia a la migración para trabajar en economía informal (y como el código penal impide q puedan darse de alta por cuenta ajena, siempre van a trabajar en negro)

      el colectivo Hetaira (en concreto, Silvia García) dijo en un reciente programa q sólo debía perseguirse la trata cuando el fin era la PROSTITUCION FORZADA, q ese es el concepto q quizá tengáis en mente de manera intuitiva

      pero no, una chica está puteando, se trae a su hermana (situación harto frecuente) y ya ella es una tratante

      obviamente la policía no la detiene sino q la deja trabajar con unas condiciones…

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  3. En lugar de buscar aliados en el feminismo, deberian buscar aliados en los hombres. El feminismo no busca ni nunca buscó la igualdad, el feminismo busca vengarse de “los hombres”, es un movimiento que discrimina a las personas por genero al igual que el racismo discrimina por raza. Creen que a las feministas les importan las mujeres? A las feministas les importa su propio movimiento y el poder y dinero que consiguen con el. Le sacan cientos de miles de millones de dolares a los estados de los distintos paises del mundo diciendo que todo lo que les pasa es culpa de los hombres. No quieren la prostitucion no porque en la prostitucion se cobre por sexo, no quieren a la prostitucion porque cobra muy poco por sexo. Ellas quieren dominar a los hombres a traves del sexo , tener la libertad de calentarlos todo lo que quieran, y que solo puedan sacarse la calentura dentro del matrimonio, pagando millones, en dinero, bienes, servicios, etc. que consiguen de los hombres de esa manera. La prostitucion les jode el plan. Lo que las indigna no es que cobren por sexo sino que cobren muy poco, nunca van a conseguir que el feminismo las apoye, porque el feminismo ni quiere a las mujeres, ni quiere a los hombres, solo se quiere a si mismo y a los que comparten sus ideas.

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      • Hazle una favor a la sociedad y deja que cada persona decida por su cuenta, que no eres Eva, la representacion de lo que sienten, piensan y quieren hacer todas las mujeres, fascista.

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    • Precisamente el feminismo es un movimiento que confía, especialmente, en los hombres. Porque confía en que estos van luchar por cambiar un sistema que tal y como está les beneficia.

      No he entendido nada más del resto de tu comentario. ¿Miles de millones de dólares? ¿Un feminismo que no quiere a los extraterrestres (ni a los hombres ni a las mujeres)?

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    • creo q Georgina y Ariadna, según vayan evolucionando, tendrán q ir abandonando progresivamente el feminismo tal y como muy acertadamente les dijo una de sus adversarias
      el “feminismo moderno” que diría Zorman es incompatible con el sentido común más elemental

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      • No ser feminista en el siglo XXI es incompatible con el sentido humano más elemental. Supondría no aspirar a que no haya seres humanos inferiores a otros por cualquiera que sea su condición.

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      • (es en respuesta a javiermoyag)

        no entrare en discusiones con el autor de un blog q tiene capacidad para borrar mis comentarios, asi q voy a buscar puntos de entendimiento

        creo entenderle q ve como algo positivo conseguir q no haya “seres humanos inferiores”. Bien, a esa doctrina yo le doy otro nombre pero independientemente de como la llamemos estamos de acuerdo en q es algo correcto

        entonces quiero preguntarle cual de ambas posiciones considera q se ajusta mas a ese feminismo autentico, el q escucha a las prostitutas y entiende q no todos vivimos la sexualidad de la misma manera asi q estas personas no deben ser discriminadas ni castigadas (del mismo modo q la sociedad ha ido progresivamente aceptando a los homosexuales) o aquel que niega su libertad, q impone su vision sobre lo q es igualitario y lo q deja de serlo, q es incapaz de escuchar a aquellas mujeres q dice defender

        no soy yo quien me he inventado este debate, amigo
        ¿por que crees q existen estas concepciones tan distintas de la prostitucion dentro del feminismo?

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      • Para empezar, te diré que aquí nunca se ha borrado un solo comentario por discrepar con nadie. Por otro lado, tampoco yo soy el autor del blog, sólo un mero editor.

        Segundo: ¿qué es el feminismo auténtico? Entiendo que para ti lo será aquel que defiende lo mismo que tú, pero entiendo que es un movimiento diverso, pero cuyo punto en común es básicamente el que yo he resumido en mi comentario anterior. Yo ya he dicho que soy partidario de una regulación de la prostitución a corto plazo y mucha pedagogía de la igualdad para su superación. Y pienso esto porque tengo muy clara la sordidez que se esconde en ese mundo: esclavitud, tráfico de seres humanos, abusos, violaciones… Por lo tanto, aunque esté muy de acuerdo con Georgina Orellano, tengo que aceptar que no todas las experiencias personales de las trabajadoras del sexo son iguales que la suya. Hay historias detrás mucho más dramáticas y por eso creo firmemente en la regulación.

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      • veo lógica tu posición
        si yo considerase (como antaño) la prostitución como algo sórdido, dramático e indeseable también desearía q terminase de una vez
        fíjate q en lo q discrepan es en la DESCRIPCIÓN DEL FENÓMENO
        es decir, te cuentan una historia diferente de cómo ES EN REALIDAD LA PROSTITUCIÓN
        entiendo la posición abolicionista, es lógica y yo la apoyaría si así fuesen las cosas
        pero… ¿estás completamente seguro de q son así?
        ¿puedes asegurar q conoces esta realidad y q opinas con conocimiento de causa?
        Te invito a q investigues más, yo cambiaría mi posición si viese q la prostitución es ese mundo horrible de misaria y penurias q pintan algunos
        ¿y tu? ¿cambiarias de opinion si pudieses verificar q es tal y como Ari y Georgiana te lo cuentan?

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  4. La trata de personas no desaparecería con la prohibción de la prostitución. Necesita de otras leyes que, parace, no se quieren llevar a cabo, porque el problema crece cada vez mas.
    Lo cierto es que sí que deberíamos escuchar mas a las personas que se deican a esto. Está claro que nadie piensa en la prostitución como el trabajo de su vida, pero si es su elección, deberíamos respetarla mas y tenerlo en cuenta.

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    • Pues sí, deberíais escuchar a las personas a las que “se dedican” a esto. A las yonkis, a las niñas, a las que les han robado a sus hijos/as, a las pobres, a las obligadas por sus familias, por hombres, a la INMENSA MAYORÍA que sufre. No a un 5% que supuestamente estân en buenas condiciones y sueltan falacia tras falacia por culpa de los miserables machistas. Pero sólo escucháis lo que os interesa. Y no sé cuántas veces hemos dicho ya que regular como cualquier otro trabajo es normalizar, es inducir a adolescentes, es legalizar al proxeneta, es que me llamen a mí del paro para que le chupe la polla a cualquier malnacido que nos cosifica. Se pueden implementar determinadas leyes pero en los países donde se ha regulado completamente ha aumentado la trata y la prostitución.

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      • mi novia es una prostituta drogadicta q comenzó puteando a los 15 años
        creo q conozco bastante bien a todas, durante muchos años mis mejores amigas han estado en la Montera

        puedes buscar en internet los testimonios de Marga Carreras q ha trabajado en el Raval, de Tatiana García trabajadora del polígono Guadalhorce, de Nereida Laukuló q labura en Desengaño o de Carolina Hernández q trabajó en Villaverde

        eso sin necesidad de bajar a la calle, pero te animo a q lo hagas y me digas q te encuentras. pq tengo comprobadísimo q los q hablan como usted no tienen ni idea de q va este mundo

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  5. Francisca García Algarra repartiendo carnets de feminista. Tú sí, tú no. De las mujeres que reivindican su derecho a ejercer la prostitución sin coacción, y que defienden poder hacer con su cuerpo lo que les dé la gana, dice que “les parece plausible la explotación sexual de otras como ellas”. ¡La explotación sexual! “Muñecas de un barro ya sucio”, las llama esta nueva Torquemada. Apaga y vámonos. En fin… Por otra parte, señora Pibernat, ¿porque existe la trata se debe prohibir la prostitución libre? No estoy de acuerdo. Aplauso para Georgina Orellano y Ariadna Cases. Lo explican bien clarito.

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    • Es increíble como se ignoran los argumentos dados por las prostitutas que de hecho ejercen esa profesión. La sistemática negación de que hay mujeres que eligen ser prostitutas, de que hay mujeres que consumen prostitución, que no es sinónimo pagar por sexo que acceder a una violación, que la única posibilidad de concebir el sexo de una prostituta sea desde el asco y la repugnancia…
      Derecho a elegir, un estado presente que defienda los derechos de lxs trabajadorxs. Hay que escuchar a Orellano y Cases, sólo ellas responden al debate.

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      • No por nada en el mundo entero las conocen como feminazis. Promueven la intolerancia, discriminacion, totalitarismo y persecucion desde el estado, y con recursos de todos. Y son las primeras en discriminar y estigmatizar a las mujeres que ejercen la prostitucion y que dicen defender.

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      • para empezar no creo q esté defendiendo la prostitución sino ESCUCHANDO A ESTAS MUJERES
        ese es el ejercicio q pedimos a las feministas, q al menos traten a las putas como a iguales y no les nieguen su voz… es q hay q joderse, los puteros las escuchan y las feministas las acallan, ¡qué mundo!

        si conocieseis a estas chicas os sorprenderia q muchas, pero muchas, no solo no lo ven omo algo traumatico sino q lo disfrutan ¿por que? pues pq se van haciendo con el tiempo su cartera de clientes y ellas son quienes buscan a los hombres con los q se lo pasan bien

        y si no me creeis lo teneis muy facil, buscad a estas chicas, ganaros su confianza, pasad miles de hrs con ellas como hice yo e ir descubriendo su mundo

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    • de nuevo mezclando trata con prostitución libre
      el antonimo de prostitucion voluntaria es prostitucion forzada
      la trata es la asistencia (captacion, recepcion, reclutamiento, transporte… ) para ser explotado, q no es jurídicamente sufrir malas condiciones (jornadas abusivas, malas condiciones de trabajo, salario bajo) sino trabajar sin contrato
      por eso se habla de trata con distintos fines: trabajo domestico, agricultura, mendicidad… y prostitucion (mas conocida como explotacion sexual)

      si quieren discutir haganlo con libertad pero al menos empleen la terminologia adecuada

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